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Por qué la raza de los perros no es un buen indicador para saber su comportamiento

Los estereotipos que hay en torno a las razas caninas y su forma de actuar están en entredicho gracias un nuevo estudio genético

Por qué la raza de los perros no es un buen indicador para saber su comportamiento

Foto de Jack, uno de los perros incluidos en el proyecto. | Jack O'Donnell

Varias instituciones norteamericanas se han unido en un estudio para analizar los genes de los perros actuales y así poder ampliar el conocimiento sobre la relación entre raza y comportamiento. Esta cuestión, a pesar de las ideas preconcebidas que existen entorno a determinados tipos de canes, no estaba todavía desarrollada.

Los científicos utilizaron estudios de asociación del genoma completo para buscar variaciones genéticas comunes que pudieran predecir rasgos de comportamiento en 2.155 perros de raza pura y mixta.

Después, combinaron estos datos con 18.385 encuestas a propietarios de mascotas del Arca de Darwin, una base de datos de código abierto sobre rasgos y comportamientos caninos declarados por los dueños.

«Para algunas características, encontramos variaciones genéticas que están significativamente asociadas a las diferencias de comportamiento. La más notable incluye una región de ADN vinculada a la frecuencia de los aullidos. No está dentro de un gen, sino que está junto a otro posiblemente regulador, y que, en el caso de los humanos, si no va bien afecta al área del desarrollo del habla en el cerebro», explica a SINC Kathleen Morrill, autora principal del trabajo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts (EEUU).

Hasta ahora, la genética del comportamiento en los perros se había centrado en las razas modernas, subgrupos aislados con características físicas y, supuestamente, conductuales distintivas

Hasta ahora, la genética del comportamiento en los perros se había centrado en las razas modernas, subgrupos aislados con características físicas y, supuestamente, conductuales distintivas. En el estudio, los datos de comportamiento se analizaron en función de las razas declaradas por los propietarios y de las ascendencias raciales detectadas genéticamente.

La raza explica solo el 9 % de la variación del comportamiento

Los resultados de estas pruebas, que incluían datos de 78 razas, identificaron once lugares específicos del cromosoma fuertemente asociados al comportamiento, aunque ninguno de ellos era específico de la raza. Tan solo el 9 % de la variación del comportamiento de los individuos estaba vinculada a ella.

El equipo propone que los comportamientos percibidos como característicos de las razas modernas «derivan de miles de años de adaptación poligénica anteriores a la formación de la raza, y que las razas modernas se distinguen principalmente por sus rasgos estéticos».

«La mayoría de los comportamientos que consideramos característicos de las razas modernas de perros son el resultado de miles de años de evolución, desde el lobo hasta el perro salvaje, pasando por el perro doméstico y, finalmente, por las razas modernas», asegura la coautora, Elinor Karlsson.

Comportamientos asociados a la genética

Uno de los comportamientos que más predijo la genética fue la capacidad de responder a las indicaciones de los humanos. Sin embargo, esto variaba significativamente entre los perros individuales.

«No nos referimos tanto a la capacidad de adiestramiento en sí, como a la motivación para cumplir las órdenes. Los perros dóciles están motivados internamente, es decir, deseosos de complacer a la gente. Por el contrario, los que son más independientes pueden estar más motivados externamente (mediante golosinas o juguetes), necesitan que tú hagas que valga la pena para ellos. Ambos son rasgos que se pueden entrenar, pero los canes más autónomos pueden necesitar mayores refuerzos positivos», indica Morrill.

Como ejemplo, la investigadora pone una raza que parece, en promedio, más independiente, como el Gran Pirineo. Su población proviene de perros de trabajo (perros guardianes de ganado), por lo que para ella sería incorrecto decir que no son ‘entrenables’ o que no son inteligentes. Más bien, son más independientes.

El entorno y la experiencia mostraron ser un componente enorme para determinar el comportamiento de los perros

«El entorno y la experiencia mostraron ser un componente enorme para determinar el comportamiento de los perros. Además, la edad fue significativa para varios rasgos como prácticas con juguetes, y el sexo solo para un rasgo: la orden de ‘levanta la pata para orinar’, pero eso puede deberse a que no hay muchos perros de compañía sin castrar o sin esterilizar, o concretamente en este estudio», continúa la autora.

También hallaron diferencias entre razas puras y mixtas. Los genomas de los perros mestizos eran más complejos y sus niveles de endogamia más bajos que los de los perros de raza pura, aunque ese era un hallazgo esperado. «Lo sorprendente es que ambos, en conjunto, son útiles para el mapeo genético de estas características. Previamente los científicos se centraban casi siempre en los de raza pura, pensando que el ADN de los mestizos sería demasiado complicado. Los nuevos métodos estadísticos y la tecnología genómica han hecho factible estos últimos en los estudios», subraya.

Razas modernas desde el siglo XIX

A pesar de ser uno de los compañeros animales más antiguos del ser humano, casi todas las razas modernas de perros se crearon hace solo unos 200 años. Antes de esa fecha, hace más de 2.000 años, los perros se seleccionaban principalmente por sus rasgos esenciales para sus funciones, como la caza, la protección o el pastoreo.

A pesar de ser uno de los compañeros animales más antiguos del ser humano, casi todas las razas modernas de perros se crearon hace solo unos 200 años

No fue hasta el siglo XIX cuando los humanos empezaron a seleccionar a los perros por sus rasgos físicos y estéticos definitorios de la raza. Hoy en día, a la mayoría de las razas caninas modernas se les atribuyen temperamentos característicos asociados a su función ancestral. Por esta razón se presuponía que la ascendencia racial de cada perro predecía su temperamento y comportamiento.

¿Debería cambiar la legislación?

Esto ha dado lugar, entre otras cosas, a una serie de legislaciones específicas para las razas, que pueden incluir restricciones de seguros o la prohibición total de poseer algunas razas de perros.

«Aunque en este estudio no ofrecemos ninguna declaración sobre leyes directamente, sí pone de relieve que las declaraciones generales sobre la raza que asumen que es predictiva del comportamiento individual es un enfoque erróneo», concluye Morrill.

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