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Cuidados para pieles maduras: 12 consejos de expertos para que los años no pasen factura

A partir de los 65 años la piel exige unos cuidados específicos y un cambio de hábitos para ralentizar la aparición de los signos de envejecimiento

Cuidados para pieles maduras: 12 consejos de expertos para que los años no pasen factura

La piel madura necesita de unos cuidados especiales | Rocío Escalante

Una vez cumplidos los 50 años, la mujer vive una serie de cambios hormonales en su cuerpo que producen que la piel no mantenga el aspecto habitual ofreciendo una imagen más seca. Fijándonos en el rostro, es el momento en el que empiezan a marcarse las arrugas, aparecen las manchas de la edad y la piel empieza a mostrar flacidez. Aunque el paso del tiempo es inevitable, las pieles maduras, si cuentan con los cuidados específicos, pueden seguir luciendo radiantes mucho más tiempo.

Hoy, en nuestro país, existen más de medio millón de personas con más de 65 años. Las previsiones apuntan a que esta cifra no hará más que aumentar en los próximos años. De esta manera, en 2035, un 25% de la población habrá pasado esa barrera de edad. Por ello, saber cómo tratar las pieles maduras es algo básico cuyo interés no hará más que crecer. ¿Por qué esperar a llegar a esa edad?

Además, hay que tener en cuenta que con el paso del tiempo las necesidades de la piel cambian y la rutina debe adecuarse a estos cambios. Así, nuestra forma de cuidarnos no puede ser igual a los 30, que a los 40, que cumplidos los 60. Llevar a cabo un ritual personalizado es la fórmula más eficaz para que la piel tenga un aspecto saludable, sea cual sea nuestra edad. Desde THE OBJECTIVE te damos las claves para que sepas cómo hay que tratar las pieles maduras.

Así cambia nuestra piel con la edad

Si conocemos los cambios que se producen en la piel al alcanzar la edad madura, tendremos más fácil saber cuándo ha llegado la hora de adaptar nuestra rutina de cuidados faciales. Los expertos dermatólogos de Nivea nos dan las claves para detectar si nuestra piel ha entrado en esa fase de madurez.

Aspecto de la piel a una edad madura (fuente: Freepik)
Aspecto de la piel a una edad madura (fuente: Freepik)

Arrugas y pérdida de firmeza y elasticidad: estos tres signos son de las primeras señales que indican el camino hacia una piel madura. Con el tiempo, se ralentiza la regeneración celular y disminuye la producción de colágeno y elastina, por lo que la piel pierde su firmeza y las arrugas se hacen más profundas y marcadas.

Pérdida de hidratación: otra de las señales es el incremento de la sequedad. La piel ya no conserva la hidratación con tanta facilidad y es frecuente la tirantez o incluso la irritación.

Piel más fina: es otro de los resultados de la disminución de la producción de colágeno. Además, esta pérdida de grosor se ve acentuada con la reducción de la grasa subcutánea de nuestra piel, así como el tamaño de las papilas cutáneas.

Manchas: suelen aparecer en las zonas más expuestas al sol como el rostro, el escote o en las manos y los brazos. 

Mayor propensión a eczemas e infecciones: la menopausia acentúa todas estas señales de envejecimiento. Debido a la reducción de las hormonas sexuales, la piel se vuelve más seca, fina y pierde elasticidad, lo que puede derivar en este tipo de afecciones.

Doce consejos fundamentales

Rocío Escalante, titular de Arbosana Farmacia, y experta en dermofarmacia, explica que «se puede tener una piel bonita a cualquier edad, si se cuida a diario con tres pasos básicos: limpieza por la mañana y por la noche, hidratación y protección solar todo el año». Además de estos pilares fundamentales, es recomendable seguir estos consejos adicionales. 

1) No todos envejecemos de la misma manera. Cada piel es única y por eso es esencial darle lo que realmente necesita. La edad puede mostrarse de muchas maneras: manchas, pérdida de hidratación, arrugas, ojeras, flacidez, poros dilatados… Por eso, lo más aconsejable, es acudir a un profesional que dictamine el estado de nuestra piel y sus necesidades para así definir cuál es la mejor rutina de cuidados.

2) Debemos de aplicar un antioxidante todas las mañanas. Sabemos que el 80% del envejecimiento cutáneo se debe a factores internos y externos que provocan el envejecimiento de la piel por oxidación. Estos factores son la radiación UV, la contaminación, el tabaco, el estrés, la dieta, la falta de sueño… Para frenar la acción de los radicales libres que envejecen la piel, necesitamos usar antioxidantes como la vitamina C, la vitamina E, el ácido ferúlico, la niacinamida o la melatonina.

Crema antioxidante con Vitamina c de la marca Revuele (PVP: 1.50€)
Crema antioxidante con Vitamina c de la marca Revuele (PVP: 1.50€)

Los antioxidantes previenen el envejecimiento prematuro de la piel ya que impiden la producción de radicales libres y evitan su daño. Además, poseen una acción antiinflamatoria, incrementan la síntesis del colágeno y, si nos decantamos por la Vitamina C, también tendrá resultados contra las manchas.

3) Una dieta variada y equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales, legumbres y pescado,  es esencial para mantener la buena salud de la piel. Además de saber lo que hay comer, también debemos de conocer aquellos alimentos que debemos de evitar consumir como las grasas saturadas o el azúcar.

Diversos estudios apuntan a que la ingesta de azúcar acelera el envejecimiento de la piel por el daño oxidativo, la inflamación y la aceleración de la pérdida de colágeno y elastina. Más allá de los famosos alimentos procesados, hay que tener mucho cuidado con los azúcares que, a veces, pasan desapercibidos en bastantes productos como zumos de frutas, refrescos, cereales, helados o embutidos.

Es fundamental seguir una buena dieta de alimentación (fuente: Freepik)
Es fundamental seguir una buena dieta de alimentación (fuente: Freepik)

4) Además de la rutina diaria, es aconsejable dedicar un cuidado más profundo una o dos noches a la semana. En este momento beauty, es esencial elegir los productos adecuados para nuestra piel. Las opciones son infinitas: limpieza con un dispositivo electrónico, una exfoliación en profundidad, una mascarilla… Otra de las claves para conseguir el objetivo es ser muy constante.

5) No sólo hay que fijarse en el rostro, los cuidados deben extenderse más allá e incluir el cuello y el escote. Se trata de dos zonas que solemos olvidar y, que a partir de los 50 o incluso antes, presentan signos de envejecimiento como arrugas, deshidratación, flacidez o manchas. Para cuidar esta piel, basta con que sigamos la misma rutina que con el rostro e, incluso, añadirles cuidados específicos que podemos encontrar en el mercado para estas zonas.

Productos de la línea Hyaluron Cellular Filler de Nivea
Productos antiedad de la línea Hyaluron Cellular Filler de Nivea

6) Aunque cada piel necesita unos cuidados diferentes, todas las rutinas coinciden en mantener una hidratación profunda. Conforme pasan los años, es importante proporcionar a la piel la hidratación que ya no puede conservar por sí misma, y no solo en el rostro, sino en todo el cuerpo. Para ello, utiliza geles o jabones suaves y productos hidratantes específicamente desarrollados para pieles maduras.

7) La principal fuente de hidratación de la piel es beber agua. Cada persona necesita una cantidad distinta para mantenerse hidratada. Por ejemplo, no es lo mismo vivir en un clima seco que en uno frío y húmedo. También influye nuestro peso o el ejercicio físico que realicemos. El mejor consejo es beber cada vez que tengamos sed y que la media diaria ronde los dos litros de agua diaria. No tiene por qué ser siempre agua, podemos hidratarnos también con infusiones o una dieta rica en frutas y verduras.

Pareja madura bebiendo agua después de hacer ejercicio (fuente: Freepik/dragen_zigic)
Pareja madura bebiendo agua después de hacer ejercicio (fuente: Freepik/dragen_zigic)

8) Exfoliar el rostro es un paso necesario para renovar la piel. Además de eliminar las impurezas y células muertas de su superficie, ayuda a que los productos hidratantes de nuestra rutina de cuidados se absorban y penetren mejor. Como no debemos de exponernos a la luz solar después de la exfoliación, lo mejor es realizarlo por la noche.

9) Debemos evitar malos hábitos como el tabaco, el alcohol, una mala alimentación o dormir pocas horas. Estas prácticas incrementan los radicales libres que nos hacen envejecer.

10) La exposición al sol es uno de los factores que más influyen en el envejecimiento prematuro de la piel. Para evitarlo, es indispensable utilizar protector solar todos los días, sea verano o invierno, en días de sol o nublados.

Protector solar en gel de la marca Isdin. (PVP: 25.50€)
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11) La contaminación acelera el envejecimiento de la piel. Además, reduce los antioxidantes, lo que disminuye la tolerancia a la luz solar y provoca las manchas de la piel. También hace que se acumulen impurezas en los poros y que la piel no respire. Para contrarrestar sus efectos, basta con una buena limpieza facial diaria que elimine todos los residuos.

12) El deporte tiene muchas ventajas para la piel. Gracias a un aporte mayor de oxígeno se retrasa la aparición de arrugas y los otros signos de la edad. Además, al sudar, expulsamos toxinas nocivas del organismo. Por último, después de hacer ejercicio, descansamos mejor y eso ayuda al proceso de regeneración de la piel.

Doce consejos muy sencillos de incorporar en tu día a día y que marcarán la diferencia. ¡Recuerda! No hay que esperar a superar los 65 años para ponerlos en práctica. Más vale prevenir que curar.

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