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Socialistas y extrema izquierda negocian una alianza para las legislativas francesas

Tras el batacazo electoral, el Partido Socialista francés ya ha iniciado los contactos para ir en coalición con los «insumisos» de Jean-Luc Mélenchon

Socialistas y extrema izquierda negocian una alianza para las legislativas francesas

Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa. | Laurent Coust (EP)

Las últimas elecciones presidenciales francesas no solo han servido para reelegir a Emmanuel Macron como máximo mandatario galo, sino que también han terminado de trastocar del todo el mapa político del país vecino. Los pobres resultados de los partidos tradicionales que hasta hace muy poco dominaban Francia, el Partido Socialista (PS) y Los Republicanos (LR), les han llevado a replantearse su estrategia para las inminentes legislativas y optar por algo que hasta hace poco parecía impensable: las alianzas electorales con otras formaciones.

Los rumores comenzaron nada más finalizar el discurso de Macron, pero muy pronto han cobrado vida propia. El desastroso resultado de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, que obtuvo menos de un 2% de los votos, hacen temer al histórico PS que las legislativas puedan suponer un último clavo en su ataúd. Por eso, han decidido romper un tabú y empezar a dialogar con el que hasta ahora era su principal «enemigo» en la izquierda: el «insumiso» Jean-Luc Mélenchon.

Este mismo miércoles, representantes del PS y de Francia Insumisa han mantenido su primera toma de contacto de cara a una hipotética alianza para las legislativas, y por el momento no se han constatado diferencias «insalvables» entre ambos bloques. Algo sorprendente porque quizás el único objetivo común que parecen tener es evitar que Macron y su partido, La República en Marcha (LREM) mantengan su dominio institucional.

Aunque la formación de Mélenchon, en posición de fuerza gracias a ese casi 22% de los votos que obtuvo su candidato en la primera vuelta, inicialmente descartó aliarse con los socialistas, pero este miércoles ha reconocido «evoluciones programáticas» en sus potenciales socios. «Tenemos la sensación de que no era el mismo PS», ha dicho uno de sus líderes, el eurodiputado Manuel Bompard, ante los periodistas.

La alianza entre izquierda y extrema izquierda supondría una auténtica revolución para este bloque, que no consigue situar a un candidato en segunda vuelta desde la victoria de François Hollande en 2012. Sobre todo, porque significaría la reconciliación de dos formaciones que siempre se han visto como antagonistas y comparten una rivalidad similar a la que tenían PSOE y Podemos en España antes de formar el Gobierno de coalición. Pero todavía queda mucho por dilucidar antes de que la candidatura sea real, ya que entre otras cosas habría que ver si se abre la oferta a otras formaciones relevantes como Los Verdes.

Alianzas legislativas en la derecha

Sin embargo, no solo la izquierda parece tener perspectivas de coalición. También la derecha, personalizada en Los Republicanos, busca soluciones para no repetir en las legislativas el desastre electoral de su candidata, Valérie Pécresse, que no sumó siquiera un 5% de los votos en primera vuelta. Pero tampoco parece buena opción la fusión con el partido de Macron, que ha quedado prácticamente descartada.

Este mismo martes, su presidente, Christian Jacob, trató de mostrarse firme al término de una reunión de su máximo órgano político en tensión. «No podemos ser Los Republicanos y estar en la mayoría presidencial. Somos un grupo independiente, la dualidad de miembros no existe», ha llegado a asegurar, defendiendo una campaña con solo los centristas y la UDI. En cualquier caso, lo que no se descarta es que ciertas personalidades del partido lo abandonen para engrosar las filas de Macron.

En cuanto a una alianza de la extrema derecha entre Marine Le Pen y Éric Zemmour, y a pesar de las evidentes afinidades ideológicas, las posibilidades son casi nulas. Desde la derrota de Agrupación Nacional en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el ultraderechista ha hecho varios gestos a la perdedora de la segunda ronda, incluyendo una decisión de no presentar candidato en el departamento por el que decida presentarse la propia Le Pen.

Pero los altos cargos del partido no olvidan que esta mano extendida es la misma que, en la noche del domingo, abofeteó a su candidata. «Esta es la octava vez que la derrota golpea el nombre de Le Pen», llegó a decir Zemmour en un discurso nada conciliador.

«Tiene que desinflar su cabeza, que es enorme, y dejar de insultar a la gente», le respondió Louis Aliot, vicepresidente de la RN, el lunes en la radio France Inter. Por el momento, su partido ha indicado que presentará candidatos en los 577 distritos electorales, incluyendo el de Zemmour, en una decisión calificada de «incomprensible» por el antiguo polemista.

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