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Macron apuesta por ataques directos contra Le Pen para revertir la tendencia en las encuestas

El presidente francés pierde apoyos en los sondeos mientras que la ultraderechista se dispara y pone en riesgo la reelección a solo dos días de las presidenciales

Macron apuesta por ataques directos contra Le Pen para revertir la tendencia en las encuestas

Carteles electorales de Emmanuel Macron y Marine Le Pen. | Benoit Tessier (Reuters)

Con la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia a solo dos días y con la tendencia electoral en negativo, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha aumentado sus críticas contra la candidata de ultraderecha Marine Le Pen ante el riesgo que apuntan los sondeos, que colocan a su rival tan cerca que podría dificultar su reelección.

Desde su gran mitin del pasado día 2, el único de Macron antes de la primera vuelta del próximo día 10, hasta cada acto de campaña que ha protagonizado desde entonces, aprovecha para lanzar dardos a la que todas las encuestas sitúan como su principal rival.

En pocas semanas, Le Pen ha ido recortando la cómoda ventaja de que disfrutaba Macron, y los 15 puntos que les separaban a mediados de marzo, cuando se daba por descontada la victoria del presidente, han quedado reducidos a 2,5, según un último sondeo del instituto demoscópico Ifop.

Macron no ha parado de bajar y ve como la dinámica de su principal rival es claramente positiva, hasta el punto de haber disparado las alarmas en su cuartel general. Porque la tendencia es similar para la segunda vuelta, del próximo día 24, cuando ahora apenas los dos políticos están separados por cuatro puntos.

Le Pen, aunar a la derecha para ‘barrer’ el centro

Le Pen cuenta con recuperar muchos votos de candidatos que no superarán la primera vuelta. La líder de la extrema derecha se hará con la práctica totalidad de los del también ultraderechista Éric Zemmour, que tiene un 8,5 % de intención de voto.

Pero también rascará entre quienes respaldan al izquierdista Jean-Luc Mélenchon, en cuyo 17,5 % de apoyo se incluyen muchos descontentos con el sistema, dispuestos a apoyar al aspirante más radical, aunque lleve un nombre tan emblemático como Le Pen. Para la segunda vuelta también puede recibir apoyos de entre el 9 % que este domingo votará por la conservadora moderada Valérie Pécresse, muy descontento con la gestión del presidente.

Mientras, Macron ya solo puede estar seguro de contar con que el día 24 le apoye el electorado del ecologista Yannick Jadot (4,5 % de intención de voto en la primera ronda) o la socialista Anne Hidalgo (2 %), que no quieren tener una presidenta de extrema derecha.

Un panorama que ha obligado al candidato a la reelección a implicarse más en la campaña y a comenzar ya a atacar la amenaza que supone Le Pen. Para ello, Macron se emplea en recordar el pasado de su principal rival, heredera de un partido fundado por su padre, Jean Marie Le Pen, sobre principios antisemitas, xenófobos y antieuropeos, que la candidata lleva años tratando de maquillar.

El presidente francés se refiere a Le Pen como «la candidata del Frente Nacional«, pese a que desde hace años, en su empeño por suavizar el perfil de su partido, lo rebautizó como Agrupación Nacional.

Rusia juega un papel fundamental en las elecciones

Además, no pierde ocasión estos días de recordar los vínculos de Le Pen con el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien ha visitado en el Kremlin, y que maniobró para que bancos de su órbita dieran a la candidata la financiación que le negaban en Francia.

«No busquen en mí la complacencia con Putin, ni la financiación de Rusia. Son otros«, ha asegurado Macron en un reciente acto electoral en Finisterre, en el noroeste del país. El presidente francés, que compagina la campaña con una intensa labor diplomática con el telón de fondo de la guerra en Ucrania, es el líder occidental que más contactos mantiene con Putin, pero también uno de los más críticos con su actuación.

También recuerda que, hace cinco años, batió a Le Pen cuando esta propugnaba una salida del euro, una medida que ha abandonado, aunque sin mostrar un europeísmo entusiasta.

Conectar con el votante descontento

La ofensiva de Macron también se desarrolla en el terreno programático, donde Le Pen ha sabido conectar con la principal preocupación de los franceses, la pérdida de poder adquisitivo, frente a la que promete rebajas de impuestos, sobre todo del IVA.

Macron ha centrado sus mensajes en propuestas destinadas a mejorar el nivel de vida de los ciudadanos, sobre todo, de las clases más modestas, que deben apuntalar su victoria en la segunda vuelta.

En ese sentido, repite que el retraso de la edad de jubilación, la medida que más polémica ha causado en su programa, será «progresiva» y que los pensionistas recibirán una prima este verano para compensar la fuerte inflación, antes de que su pensión sea armonizada con la subida de los precios en un futuro próximo.

Le Pen, por su parte, encara la recta final con un tono fatalista si su rival se mantiene en el Elíseo. Francia avanzaría en ese caso «hacia un punto de no retorno, verá borrado su nombre de los libros de Historia», ha valorado en Perpiñán.

En ese último mitin ha sostenido que la alternativa es sencilla, con su «afirmación de la nación francesa como espacio protector«, y ha recalcado que sería «una señal de madurez democrática» colocar a una mujer al frente del país.

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