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Denuncian por prevaricación al director de Memoria de Cataluña por no exhumar una fosa

Una asociación memorialística se querella contra Toni Font por su negativa a excavar una fosa con 700 cadáveres de víctimas de la retaguardia republicana

Denuncian por prevaricación al director de Memoria de Cataluña por no exhumar una fosa

Excavación de una fosa de la Guerra Civil. | Europa Press

La Asociación Reivindicativa de la Memoria Histórica Raíces interpondrá una querella criminal por prevaricación al responsable de la Dirección General de Memoria Democrática de la Generalitat de Cataluña, Antoni Font i Renom, por su negativa a exhumar la fosa de Moncada y Reixac, que alberga 700 cadáveres de víctimas de la retaguardia republicana durante la Guerra Civil.

THE OBJECTIVE ha venido informando en exclusiva del desarrollo de los acontecimientos, que nos retrotraen a septiembre de 2020. El entonces presidente de la Generalitat, Quim Torra, se comprometió por escrito con el abogado Guillermo Rocafort, secretario general de la entidad memorialística antes mencionada, a exhumar la fosa más grande de toda la región. Pero la administración catalana ha incumplido desde entonces ese acuerdo de manera sistemática.

A consulta de este periódico, que preguntó cuándo se acometería la exhumación de la fosa más grande de Barcelona, el Govern admitió que «no prevé realizar ninguna intervención en la fosa del cementerio de Montcada i Reixac, dado que la prioridad es intervenir en las fosas confirmadas/documentadas fuera de cementerio que corren riesgo de desaparecer o ser dañadas, así como en la recogida de restos óseos en superficie». Este fue el desencadenante para que el interfecto recurriese a la vía penal.

«No hemos tenido otra opción ante el desprecio de la Generalitat hacia los miles de víctimas que hay en la fosa de Moncada y en otras fosas repartidas por toda Cataluña, donde hay miles y miles de represaliados por el Frente Popular y el Gobierno homicida de Companys», explica Rocafort, que considera que «un Estado de Derecho debe dignificar a todas las víctimas de la Guerra Civil, no sólo a las de un bando, como pasa en la actualidad, donde se silencian los horribles crímenes que cometió el Frente Popular en su retaguardia durante tres años de horrores y de espantos».

La querella aún no ha sido interpuesta, pero THE OBJECTIVE ha podido leer ya su redacción en exclusiva. En esta, la asociación Raíces denuncia «la obstinación en la actuación prevaricante» de Antoni Font i Renom, al que se atribuyen «razones de odio ideológico al más puro estilo talibán, olvidando que la exhumación de los represaliados del Frente Popular también forma parte de una etapa de la historia de España, imposible de borrar parcial o totalmente».

La querella solicita la condena por prevaricación administrativa, ya que arguye que el querellado «ha incurrido en un claro ejercicio arbitrario de poder (…) al realizar una actuación arbitraria y con claro perjuicio a la ciudadanía, al no llevar a cabo las actuaciones que le competen, toda vez que como no nos cansamos de denunciar, el querellado sabía que su decisión no justificaba por sí misma su falta de actuación ante lo solicitado por la asociación querellante».

El separatista Font i Renom se licenció en 1989 en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona. Militó en Unió Democrática de Catalunya desde 1991 a 2016, y fue elegido concejal del Ayuntamiento de Sabadell por Ciu en las elecciones municipales de 2007, 2011 y 2015. En junio de 2019 fue escogido como director general de Memoria Democrática.

La fosa de Moncada y Reixac

Lo sucedido en el cementerio de Moncada y Reixac (Barcelona) sigue siendo una laguna de la llamada memoria histórica, y eso que se trata de la fosa más grande de represaliados en la retaguardia de la Guerra Civil de toda Cataluña. Se estima que en la actualidad pueden estar ahí enterrados los cadáveres de unas 700 personas ejecutadas entre julio de 1936 y abril de 1937. 

En el cementerio de Moncada fueron asesinadas cerca de 1.300 personas por ser consideradas afines al alzamiento militar contra la República, muertas en su gran mayoría por patrullas de la CNT-FAI. Es la fosa más grande de la violencia en la retaguardia republicana en Cataluña. Durante los años cuarenta, las autoridades franquistas exhumaron unos 1.200 cadáveres en Moncada (100 eran irrecuperables por haber sido incinerados en los hornos de la vecina cementera Asland). De estos, unos 700 no fueron identificados, por lo que se volvieron a inhumar en la fosa común que sigue intacta. Así lo acredita la investigación de Ricard Ramos y Josep Bacardit en el libro 940 días. La guerra civil en Montcada i Reixac. 

En ese lugar se albergan ahora mismo muchos cadáveres mutilados, que habían sido torturados hasta la muerte en checas de Barcelona. Entre ellos podría estar el de sor Apolonia del Santísimo Sacramento, que fue previamente torturada en la checa de San Elías, Barcelona, por los anarquistas de la CNT-FAI. Es por esto que la Asociación Reivindicativa de la Memoria Histórica Raíces lleva dos años peleando con el Gobierno catalán para que acometa exhume los restos mortales en un acto de «reparación».

Como esta reparación no ha llegado, Guillermo Rocafort confía en que la Justicia condene a uno de quienes «de manera torticera no son capaces de reconocer y dignificar a las miles y miles de víctimas que aún hoy permanecen en un completo olvido y desprecio». «Este procedimiento penal va a marcar un hito consistente en que al final aflorará la verdad de que el Frente Popular en realidad no fue más que un régimen criminal ofuscado en provocar miles de desapariciones forzosas y campos de concentración donde a los represaliados se les negó toda piedad y respeto», zanja el abogado.

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