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Rusia incluyó a un muerto en la lista de los 27 diplomáticos españoles que expulsó en mayo

Moscú metió por error a un traductor de la embajada que había fallecido poco antes. También se equivocó al expulsar a un mayordomo recién jubilado

Rusia incluyó a un muerto en la lista de los 27 diplomáticos españoles que expulsó en mayo

El embajador español en Rusia, Marcos Gómez, con la lista con los 27 expulsados que le entregó Moscú. | EFE

Rusia expulsó a un muerto sin saberlo. El departamento que dirige Serguéi Lavrov cometió un grave error el 18 de mayo, según desvelan fuentes diplomáticas a THE OBJECTIVE, cuando entregó al embajador español en Moscú, Marcos Gómez, la lista con los nombres de los 27 diplomáticos españoles declarados ‘persona non grata’.

Aquella expulsión, la más grave que ha sufrido España desde los tiempos de Franco, fue en respuesta a la decisión que tomó el Gobierno de Pedro Sánchez a principios de abril contra 27 rusos acreditados en Madrid con estatus diplomático. El equipo de Lavrov les dio a los españoles una semana para abandonar territorio ruso… pero uno de ellos llevaba ya varias semanas enterrado.

Se trata de uno de los traductores más veteranos de la embajada, quien había fallecido en el mes de abril después de casi 40 años de trabajo en la legación española. El óbito no debió llegar a oídos del Kremlin en el fragor de la invasión de Ucrania pues su nombre y apellidos aparecían en la lista entregada a Gómez.

Además, Rusia cometió un segundo error con la citada lista. Entre los 27 españoles que expulsó también estaba el mayordomo de la embajada, quien se había jubilado unos días antes. Así que el golpe dado a la diplomacia española fue un poco más llevadero, según admiten las citadas fuentes.

La lista de Rusia no fue simétrica

A primera vista, la expulsión comunicada por Rusia parecía simétrica ya que España había declarado ‘persona non grata’ al mismo número de funcionarios rusos. Sin embargo, no fue tal. El departamento de José Manuel Albares echó a 22 diplomáticos rusos y cinco técnicos con pasaporte de servicio, mientras que Moscú expulsó a 12 diplomáticos y 15 con pasaporte de servicio entre los que se encontraban el grueso de los contratados locales españoles. En ese último grupo es en el que aparecían el traductor fallecido y el mayordomo jubilado.

Varios de los diplomáticos que se salvaron de la expulsión, al margen del citado embajador, fueron el ministro consejero, Agustín Núñez, los consejeros de Asuntos Políticos, Javier Blanco y Tamara Zabala, así como los cónsules generales en Moscú, María Isabel Vicandi, y San Petersburgo, Félix Valdés. Se da la circunstancia de que Núñez y Vicandi están casados.

Sin embargo, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso que dirige Lavrov se cebó con el consulado español de Moscú, uno de los que mayor gestión de visados tiene en el mundo. Moscú mantuvo a la cónsul, pero echó a los dos diplomáticos que trabajaban con ella, así como al canciller y a cinco administrativos de la oficina.

En el consulado de San Petersburgo se dio una situación parecida. Las autoridades rusas dejaron en su puesto a Valdés cuando le quedaban apenas unos meses para jubilarse, pero echaron al canciller y al jefe de visados. Así que los dos consulados quedaron laminados y con problemas de personal para atender tanto a los españoles como a los rusos.

Además, Rusia incluyó en la lista de los 27 diplomáticos españoles expulsados al director del Instituto Cervantes en MoscúJuan Carlos Vidal, a quien dio 15 días para abandonar el país. Este hecho podría desencadenar el cierre del centro por parte del Gobierno español, tal y como han pedido los sindicatos a la institución que dirige Luis García Montero desde que empezó la invasión rusa de Ucrania.

Serguéi Lavrov Rusia
El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

THE OBJECTIVE ya desveló que la expulsión recíproca de diplomáticos entre España y Rusia sería más perjudicial para nuestro país que para el régimen de Vladimir Putin, a diferencia de otros países de nuestro entorno que habían tomado medidas similares como Francia, Alemania o Italia.

Mientras que Moscú pudo mantener a 25 de los 47 diplomáticos que tenía en su embajada en Madrid, la legación española perdió a 12 de los 26 destinados en la capital rusa. En las expulsiones no se vieron afectados los respectivos embajadores, Yuri Korchagin y el citado Marcos Gómez, ni los respectivos cónsules en Madrid, Barcelona, Moscú y San Petersburgo. 

En los dos grupos de expulsados rusos había sospechosos de actividades de espionaje en territorio español, tal y como subrayó el ministro de Asuntos Exteriores en rueda de prensa desde la Moncloa. «Los 27 son un riesgo para la seguridad», hicieron hincapié fuentes diplomáticas consultadas por THE OBJECTIVE en aquel momento.

El Gobierno español valoró inicialmente la posibilidad de incluir solo a una quincena de diplomáticos rusos en la lista de expulsados, y así lo trasladó Gómez a sus superiores en Exteriores, pero Albares finalmente quiso acercarse a los números de Francia (41), Alemania (40) e Italia (30). El ministro, además, cometió un error en el Consejo de Ministros del 5 de abril cuando anunció que iban a ser 25 los rusos expulsados. Al día siguiente, el embajador Korchagin precisó que la cifra ascendía a un total de 27.

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