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El afgano que fue clave en la evacuación española de Kabul: «Pasé un mes sin dormir»

Saber Sayeed ayudó a evacuar a más de 1.500 personas y vio impotente cómo «los niños morían en los brazos de sus padres intentando entrar en el aeropuerto»

El afgano que fue clave en la evacuación española de Kabul: «Pasé un mes sin dormir»

Saber Sayeed junto al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares | Twitter de José Manuel Albares

Este lunes 15 de agosto se cumple un año de la ocupación de Kabul por los talibanes. La caída de la capital afgana supuso la culminación anunciada de un oscuro proceso de negociación entre Estados Unidos y los radicales. El 29 de febrero de 2020, estadounidenses y talibanes firmaron en Doha (Qatar) un «acuerdo para llevar la paz» a Afganistán. Mediante este pacto, los aliados de EEUU y la OTAN acordaban retirar todas sus tropas en un plazo de 14 meses si los talibanes se comprometían a negociar con el Gobierno afgano y garantizaban que el territorio no fuese utilizado para llevar a cabo acciones que amenazaran la seguridad de Estados Unidos.

Saber Sayeed trabajaba por aquel entonces en la embajada de España en Kabul, donde realizó labores administrativas durante más de 15 años. Allí se erigió como una figura absolutamente crucial en la evacuación de civiles desde el aeropuerto de la capital. El afgano, que vivió en primera persona la tragedia, afirma en declaraciones a THE OBJECTIVE que «los americanos nos engañaron», y asegura que «desde la firma del acuerdo, nuestro Gobierno perdió toda su importancia».

Tras el pacto, la Administración Trump acordó una retirada inicial, reduciendo las tropas de 13.000 soldados a 8.600 para julio de 2020, mientras que la retirada total se aplazó hasta el 1 de mayo de 2021. «Cuando los americanos anunciaron la retirada de las tropas, la sensación fue que sin ellos y sin la ayuda internacional, el país no podría aguantar», revela Sayeed. En abril de ese mismo año, el nuevo presidente, Joe Biden, anunció la decisión de ampliar el plazo de la retirada hasta el 11 de septiembre de 2021. El país ponía fin así a la guerra más larga de su historia después de 20 años. Pero poco después, el 1 de mayo, talibanes y grupos militantes aliados, incluida Al Qaeda, comenzaron una ofensiva militar contra el Gobierno de Afganistán, en la misma fecha en que debían retirarse la mayoría de las tropas de Estados Unidos.

«Con un Gobierno unido esto no hubiese ocurrido»

El 15 de agosto los talibanes entraron en Kabul y ocuparon el palacio presidencial. El Gobierno colapsó, el presidente Ashraf Ghani huyó del país y la capital quedó sumida en el caos. «Nadie esperaba que el presidente nos abandonara», dice Sayeed, que subraya que la «división entre las diferentes facciones del Gobierno» y la falta de una «política unificada» fueron determinantes para la caída de Afganistán. «La culpa fue del pueblo afgano, porque con un Gobierno unido esto no hubiese ocurrido», lamenta.

A partir de ese momento, la evacuación de civiles se convirtió en la prioridad de las potencias internacionales que se encontraban en el territorio. «Las embajadas no estaban preparadas para sacar a la gente del país», apunta el afgano. Miles de personas aterrorizadas se apresuraron entonces hacia el aeropuerto Hamid Karzai, la única ruta para abandonar el territorio que no estaba controlada por los talibanes. La angustia y la desesperación provocadas por el temor a un gobierno talibán dejaron algunas de las escenas más sobrecogedoras de los últimos tiempos.

Allí, en ese desolador escenario, permaneció Sayeed desde el 21 hasta el 27 de agosto. «Fueron momentos muy duros», recuerda con la voz entrecortada. Cuando su propia familia fue evacuada, él decidió quedarse y arriesgar su vida, porque se sentía «responsable de su grupo». «¿Qué pasa con los hijos de mis compañeros, que guardan la esperanza de una vida por delante?, pensó. Y recalca que tenía «un compromiso para con España y la embajada».

Cuando le comunicó la decisión a su familia, recuerda especialmente que su madre, a pesar del miedo, apoyó su valentía y se mostró «orgullosa» de lo que estaba haciendo. Junto a su equipo, ayudó a sacar del país a más de 1.500 personas. Sin embargo, todavía hoy se muestra compungido al no haber podido socorrer a todos los que se lo pidieron. «Estábamos muy limitados. La mayoría de los accesos al aeropuerto estaban controlados por los americanos y los británicos. Mandaban ellos», cuenta a este diario.

«Los niños morían en los brazos de sus padres»

«Lo que más me impactó fue la desesperanza de la gente», confiesa. «Todo el mundo estaba completamente perdido, desorientado y sin saber qué hacer». Y hace hincapié en la desesperación de la multitud: «Solo sabían que si no entraban en el aeropuerto morirían». Además las condiciones eran insostenibles. Había miles de personas aglomeradas «sin comida, sin agua y con un calor insoportable». Y reconoce que no ha podido olvidar a «los niños que murieron en los brazos de sus padres intentando entrar en el aeropuerto».

En medio de las operaciones de evacuación, el 26 de agosto, el Estado Islámico (ISIS) perpetró dos atentados en la entrada principal del aeropuerto, Abbey Gate, que dejaron 183 muertos y más de 150 heridos. «Ya estábamos informados de que podía pasar», asegura. «El 25 de agosto ya se escuchaban fuertes rumores de que el ISIS había entrado en las instalaciones y de que el atentado podía producirse en cuestión de horas». Sayeed estaba dentro del edificio, pero al pasar por la zona del siniestro pudo contemplar, devastado, la multitud de cadáveres que había provocado la explosión. «Desde que era pequeño he visto correr mucha sangre, he visto muertes, atentados»…pero después de eso, admite, «estuve un mes sin poder dormir».

Un reconocimiento a su heroísmo

La encomiable actuación de Sayeed no fue pasada por alto por las autoridades españolas. En septiembre del año pasado, su heroísmo fue reconocido con la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil. Y el pasado junio se le concedió la nacionalidad española por carta de naturaleza «por su extraordinario servicio a España». El Ministerio de Justicia resaltó que el hispano-afgano «había demostrado los valores que guiaron a España en el proceso de evacuación: compromiso, solidaridad y generosidad».

Aunque su papel en la intervención española fue crucial y contribuyó a salvar miles de vidas, Sayeed «no esperaba un premio tan importante», y considera que lo que hizo «no merecía estos reconocimientos». Con una humildad digna de alabanza, y casi abrumado, agradece «la generosidad del pueblo español, y especialmente del ministro Albares», el principal impulsor de la concesión de la nacionalidad.

Actualmente, Saber Sayeed reside en Zaragoza con su mujer, su madre y sus dos hijos, y continúa trabajando para la embajada. «En España estoy muy contento», declara. Pero al mismo tiempo se muestra «muy preocupado» por el futuro de su país y los familiares y amigos que se han quedado allí. Según su opinión, los intereses que las potencias mundiales conservan en Afganistán «serán claves», y dice estar «convencido de que la comunidad internacional no nos va a abandonar, y que de aquí a un año la presión surtirá efecto».

Aunque tiene «esperanzas en que la situación va a mejorar», piensa que todavía «necesitamos al menos otro año para que comience el cambio». En este sentido, informa a THE OBJECTIVE de que «ya hay resistencia en algunas provincias, y esta corriente se va a extender por el país», porque «la población está harta de los talibanes». Además augura que «la rebelión está más cerca», pero lamentablemente, «va a ser a costa de derramar más sangre afgana».

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