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Sánchez y Scholz tratarán en una cumbre en Madrid la construcción del gaseoducto que Alemania ansía

Ambos mandatarios protagonizarán el próximo mes de octubre un encuentro bilateral para abordar el proyecto Midcat para conectar la Península con el resto de la UE

Sánchez y Scholz tratarán en una cumbre en Madrid la construcción del gaseoducto que Alemania ansía

El canciller de Alemania Olaf Scholz (i) y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d). | EP

El Midcat, el gaseoducto que la Unión Europea no consideró rentable en su día y con el que ahora sueña Alemania, será uno de los asuntos centrales a tratar en la próxima cumbre hispano-germana. El canciller alemán, Olaf Scholz, será recibido por el presidente español, Pedro Sánchez, en el mes de octubre, siete años después de la última cumbre bilateral que protagonizaron en 2015 sus antecesores Angela Merkel y Mariano Rajoy en Berlín.

Según avanza El País, la cumbre tendrá lugar en la capital española el próxima mes de octubre y contará con una nutrida representación del Gobierno alemán, conformado por un tripartito de socialdemócratas, liberales y verdes. Será la tercera visita de Scholz a Madrid en calidad de canciller, pues ya se encontró con Pedro Sánchez en La Moncloa el pasado mes de enero y regresó unos meses más tarde para asistir a la cumbre de la OTAN celebrada en la misma ciudad.

La construcción del Midcat ya ha sido abordada por ambos gobiernos en los últimos meses ante el miedo a que Rusia anuncie la supresión del suministro de gas a Europa. Sánchez defendió públicamente hace unos días esta infraestructura «decisiva» para reducir la dependencia del gas ruso. Por su lado, el espaldarazo de Alemania al proyecto ha sido acogido con satisfacción en Madrid, de acuerdo con las fuentes gubernamentales de El País.

Ya en el mes de marzo, tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el presidente español planteó a su homólogo francés, Emmanuel Macron, y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que se recuperara el planteamiento del Midcat. Esta infraestructura, que conectaría la Península con el resto de Europa a través del Pirineo catalán, permitiría duplicar la capacidadd de exportación de gas al resto países de la UE.

Faltan 226 kilómetros de tuberías para culminar el Midcat

El Midcat, que tenía como promotores a Enagás y a la compañía francesa Teréga, lleva años paralizado por su elevado coste y el bajo precio del suministro ruso. Faltan por construir 226 kilómetros de tuberías desde la localidad catalana de Hostalric hasta la francesa Barbaira y España pide que sea la Unión Europea (UE) quien sufrague los gastos.

La propia vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha asegurado que «la interconexión por los Pirineos catalanes podría estar operativa en ochos meses en la frontera sur», lo que obligaría a que Francia hiciera lo mismo en su parte del territorio para conectar el suministro de gas con el resto del continente. Fuentes de Enagás consultadas por THE OBJECTIVE afirman que es posible cumplir con el plazo que plantea Ribera, pero contando desde el momento en que se reactive la construcción.

En este sentido, la ‘lucha’ está ahora en quién lo financia. La titular de Transición Ecológica argumenta que debe ser la UE quien afronte el pago debido a que el gasoducto serviría para garantizar el suministro de países vecinos y para transportar en el futuro gas natural mezclado con gases renovables y, más adelante, hidrógeno verde.

Años parado por la oposición de Francia

En este sentido, confía en que la «emergencia energética» que vive la Unión Europea (UE) permita reanudar la construcción del gasoducto, que durante años ha estado encima de la mesa y no se ha desarrollado por la oposición de Francia. La titular de Transición Ecológica afirma que existen conversaciones «de alto nivel» y «en solitario» entre Madrid y París para estudiar su ejecución.

También insta a Alemania a sumarse y que así se allane el camino de la interconexión. En 2018, un informe elaborado para la Comisión Europea (CE) fue lo que paralizó la obra del Midcat al poner en duda su viabilidad económica por su alto coste, de unos 3.000 millones de euros.

Poyry, la consultora contratada por Bruselas para supervisar la primera fase del proyecto, apuntaba que el gasoducto solo sería rentable bajo un escenario con un mercado ajustado de gas natural licuado (GNL) ante un hipotético descenso de la exportación de gas desde Argelia a Europa.

Bruselas señala como «esencial» en el plan Repower EU, presentado a mediados de mayo, el hecho de que se construya una nueva infraestructura de gas entre España y Francia que en el futuro sirva para transportar hidrógeno verde desde África hacia Europa, pero sin mencionar de forma clara el Midcat.

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