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Olona decidió dejar la política tras comprobar que Vox no le permitía volver a Madrid

La exlideresa tanteó la posibilidad de volver a la política nacional tras los resultados cosechados en Andalucía, pero la negativa de la cúpula precipitó su marcha

Olona decidió dejar la política tras comprobar que Vox no le permitía volver a Madrid

Santiago Abascal y Macarena Olona se funden en un abrazo en la despedida de la abogada del Estado. | Vox

Que Macarena Olona no estaba a gusto en Andalucía era un secreto a voces. La abogada del Estado en excedencia era una de las figuras más destacadas de Vox dentro del Congreso de los Diputados, donde había ganado mucho protagonismo en los tres últimos años como azote del Gobierno (en especial del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska). Tenía proyección nacional, lo que incomodaba a algunos compañeros. Pero hubo de ceder ante las presiones de la dirección nacional para presentarse como candidata a las elecciones andaluzas del pasado 19 de junio. Convencida, eso sí, de que podría volver a Madrid si la incursión no salía como deseaban desde Bambú, calle donde se ubica la sede nacional.

Finalmente los resultados no fueron los deseados. La formación a la derecha del Partido Popular obtuvo dos escaños más que en 2018, 14, pero no logró su objetivo de entrar a la Junta de Andalucía por culpa de la mayoría absoluta de Juanma Moreno Bonilla. Los prebostes del partido señalaron a su candidata por haberse comportado de manera «díscola» y no haber seguido sus directrices. Esto se evidenciaría en que su discurso no osciló en torno a las propuestas características de los de Abascal.

Sí reprodujo el argumentario de Vox cuando, tras conocer los resultados electorales, prometió que se quedaría en la región para emprender «un viaje maravilloso en esta legislatura», en la que trabajaría por «sacar a Andalucía de las estadísticas más dramáticas». Algo así repitió en su debut como portavoz de su grupo con el comienzo de la legislatura, el pasado 14 de julio de 2022. Pero ese compromiso ha durado exactamente dos semanas y un día. Este viernes, desconcertando a la mayoría de su propio partido, ha puesto fin a su trayectoria política alegando motivos de salud.

En el comunicado oficial con el que se ha despedido no especifica qué sufrimiento padece. Tampoco lo aclaran desde su propio partido, dentro del cual muchos admiten no saber qué puede sucederle. Pero lo que sí que ha podido saber THE OBJECTIVE es que Olona llevaba el último mes peleando con la cúpula para volver a Madrid. Ese es el motivo por el que aún no ha renunciado a su acta como diputada en la Cámara Baja. Su objetivo era estar presente en las listas a las elecciones generales de 2023.

Pero la intención de la dirección nacional era otra. En primer lugar, por la mala imagen que desprendería recular meses después de haberse implicado en defender la identidad andaluza de Macarena Olona, así como la implicación de ésta con la tierra. Y en segundo lugar, y así lo interpretan fuentes cercanas a las dos partes, como un castigo. Y es que ser la portavoz del Grupo Parlamentario de un partido irrelevante en el Parlamento andaluz no era el panorama soñado por la otrora estrella del Congreso.

Esto ha motivado la retirada precipitada de Olona tras tres años haciendo cursus honorum. Se ha despedido, eso sí, en buenos términos, destacando que ha sido «un privilegio compartir estos años de enorme crecimiento para Vox», así como «un honor ser parte de esta familia que no ha perdido la esperanza del cambio que merece España». Fuentes cercanas a la dirección nacional aseguran que se trata de un adiós «pacífico» y «pactado», donde ha primado la buena relación personal que aún une a Santiago Abascal y Macarena Olona, que se han fotografiado juntos fundiéndose en un abrazo.

La trayectoria de Olona

Con esta renuncia acaba la trayectoria de una de las parlamentarias más reconocidas de Vox en las dos últimas legislaturas. Llegó en 2019 como fichaje estrella tras muchos años destacando como abogada del Estado por su labor contra la corrupción. El partido destacó en su llegada «su especial lucha contra la corrupción en los diferentes destinos donde ha servido le mereció la concesión del III Premio Hay Derecho, otorgado por la fundación que lleva el mismo nombre, en febrero de 2018».

Pronto empezó a destacar, llegando su eclosión en 2020, durante los meses más duros de la pandemia, donde se convirtió en azote del Gobierno de Pedro Sánchez por su gestión del coronavirus. Su protagonismo solo aumentó con el transcurso de los meses, en detrimento de otras figuras como la de Javier Ortega Smith. Fue también la diputada con mayor registro de actividad en el Hemiciclo. Era un secreto a voces que su creciente protagonismo comenzaba a inquietar a altos cargos del partido.

Cuando Juanma Moreno Bonilla disolvió la Junta y convocó elecciones anticipadas pilló a Vox a contrapié. Abascal tiró entonces de uno de sus rostros más visibles procurando un golpe de efecto. Hay quien interpreta que la razón de fondo es que buscaron «apartarla». Quizá las dos. Sea como fuere, esa no era la tesitura soñada por Olona. Una fuente cercana a esta aseguran que «le vendieron que podría volver a Madrid en caso de entrar al Gobierno de España con experiencia de gestión como vicepresidenta». Pero la mayoría absoluta obtenida por el PP el pasado 19 de junio truncó todo.

El batacazo fue duro para Santiago Abascal y los suyos, que confiaban en entrar en la Junta de Andalucía como paso previo a una futurible entrada en Moncloa el próximo año. Por eso pidieron a sus asesores una suerte de informe de daños que explicase qué había sucedido. Estos señalaban que faltaron propuestas en materia laboral —especialmente en agro-industria—, que fue un error cargar contra Canal Sur (obsesión de su exdirector de informativos, y jefe de campaña de Olona, Álvaro Zancajo) y centrar el discurso en la reivindicación de la «identidad andaluza» de Macarena Olona, apostando por un folclore caricaturesco. 

Nada que ver con lo que se vio en Castilla y León, donde un candidato desconocido, Juan García-Gallardo, consiguió la Vicepresidencia de las Cortes gracias a un argumentario centrado en la defensa del campo y del trabajador, del retorno de la juventud, de las infraestructuras y de la España Vaciada. Banderas otrora asociadas a la izquierda y que a Olona le reprocharon no haber sabido —o querido— enarbolar. Apenas pisó la calle y pecó de exceso de confianza, en el imaginario de Bambú.

El caso es que Olona, tras la decepción andaluza, ha insistido en tantear de un modo u otro un regreso a la política nacional. La cerrazón de Vox a que ese regreso se produjera ha terminado por separar ambos caminos, más allá de los problemas de salud que pueda sufrir la abogada del Estado. «En el partido le estaban haciendo el vacío hace semanas, si te fijas en todas sus ultimas fotos sale sola o con cargos poco importantes», relata una fuente cercana a la ya exportavoz de Vox en el Parlamento andaluz.

La despedida ha llegado finalmente en buenos términos, aunque la relación no fuera ya un idilio. Su escaño en el Parlamento andaluz lo ocupará en lo sucesivo la abogada Cristina Alejandra Jiménez Jiménez, pero el partido aún no ha encontrado relevo para la portavocía. «Agosto es un mes inhábil y ha sido todo muy repentino. Ahora hay que tener tranquilidad», zanjan al respecto desde Vox.

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