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Yolanda Díaz busca apoyos empresariales para impulsar el proyecto de Sumar

Fuentes cercanas a la ministra de Trabajo sostienen que la gallega tiene buenas relaciones con el mundo de los negocios y que ha recibido mensajes de apoyo

Yolanda Díaz busca apoyos empresariales para impulsar el proyecto de Sumar

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quiere corregir lo que para algunos fue el gran error histórico de Pablo Iglesias: no aprovechar su cargo institucional para afianzarse en el mundo empresarial. Iglesias siempre se mantuvo muy lejos de este segmento, siempre y cuando se excluya al magnate Jaume Roures, con quien mantiene una relación de amistad y colaboración. Díaz tiene otro perfil. Más conciliadora y más atenta a lo que se mueve a su alrededor. También al mundo empresarial.

Tanto sus afines como los críticos empiezan a preguntarse: «Pero, ¿quién está detrás de Yolanda?». La pregunta, de momento, solo tiene dos respuestas claras: Comisiones Obreras y el Partido Comunista Español (es decir, Izquierda Unida). Pero esto no es suficiente para construir una formación política. Sumar, su nueva marca, aspira a ser «el proyecto de Yolanda», repiten todas las fuentes consultadas en Unidas Podemos. Aunque esto no signifique dinamitar todo lo conseguido hasta ahora.

Mirada interesada de los empresarios

Entre la corriente política dirigida a canibalizar Podemos y el nuevo partido, Díaz necesita apoyos cuanto más transversales posibles. Fuentes conocedoras de lo que se mueve alrededor de la ministra explican en conversación con este diario que «hay empresarios que ven con buenos ojos a Yolanda». Nadie quiere concretar nombres o empresas, pero algo se mueve.

«No se trata de empresas del Ibex 35», deslizan las fuentes consultadas, sino de empresas medianas o grandes, interesadas en garantizarse el apoyo de Díaz, de quien tienen una buena opinión y a quien ya han trasladado su disposición a hablar. Los acuerdos alcanzados con la patronal y los sindicatos sirven para que estos sectores valoren su pragmatismo. Es decir, que no la consideren una amenaza, como tal vez podía representar el Podemos de los comienzos.

La cuestión no es baladí. Díaz ha empezado un proyecto político muy ambicioso. Cuenta con el apoyo territorial de Comisiones Obreras e IU, pero no es suficiente. El pasado 8 de julio arrancó su gira. La primera etapa fue Madrid. Pocos días antes se abrió la web oficial de Sumar: Sumarfuturo.info. Se trata de una plataforma todavía pobre de contenido, pero en la que ya se puede donar dinero. En los últimos días, el apartado para las donaciones ha sido incluso incrustado en la página principal de la web.

Donaciones públicas y privadas

Podemos logró importantes sumas de dinero con las donaciones. Pero aquella era otra etapa, reconocen las fuentes del partido morado. «Ahora es mucho más difícil que la gente done tan solo cinco o diez euros. Hay mucha decepción con la clase política porque en estos años no se ha dado respuesta a sus peticiones», explican, haciendo autocrítica. Por otro lado, las donaciones populares siempre han sido un mecanismo muy poco transparente de financiación política. El Tribunal de Cuentas y la Cámara de Cuentas tienen enormes dificultades a la hora de rastrear los donantes, lo que facilita esconder la autoría de esos pagos.

Yolanda Díaz, por su parte, aspira a borrar ese «desafección», de la que se muestra consciente. Y lo hace con un mensaje que insiste en la transversalidad. La propia reforma laboral, que ella defiende como su principal logro como ministra, sirve en algunos ambientes sindicales para señalar la connivencia con los intereses de las empresas privadas. La idea de que fue una reforma descafeinada sobrevuela muchas conversaciones entre representantes de los trabajadores: «Es cierto que algunos celebran que han pasado a tener un contrato fijo [discontinuo], pero eso da igual. Siempre te pueden despedir cuando quieran», reprocha un histórico sindicalista de Comisiones Obreras.

También en Podemos admiten que Díaz vende una reforma con muchas sombras, y recuerdan que Gabriel Rufián aprovechó esas contradicciones para desmarcarse del Ejecutivo. Esas mismas fuentes reconocen, por otro lado, que el acuerdo laboral ha servido a Díaz para ganarse la confianza del sector de la empresa privada. La buena relación con el líder de la CEOE, Antonio Garamendi, tranquiliza al lado derecho del electorado, si bien despierta más de una duda en el izquierdo. Pero Díaz es «camaleónica», recuerdan aquellos que la conocen bien. Y «muy pragmática», añaden. Todo lo contrario de Iglesias, quien prefirió mantenerse alejado del mundo de la empresa privada, tanto en la oposición como en el Gobierno.

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