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El alcalde de Valencia jugó un papel clave en el cónclave que obligó a Mónica Oltra a dimitir

Joan Ribó, íntimo amigo de Oltra, decantó la balanza contra la dirigente para evitar otro batacazo electoral en Valencia. Díaz asume el desgaste a nivel de imagen

El alcalde de Valencia jugó un papel clave en el cónclave que obligó a Mónica Oltra a dimitir

De íntimo amigo a verdugo político de Mónica Oltra. El alcalde de Valencia, Joan Ribó, jugó un papel determinante en el debate interno de Compromís que acabó con la dimisión de la ex vicepresidenta y portavoz de la Generalitat valenciana. La dirigente, según fuentes consultadas de su entorno, no quería dar un paso al lado. Y así lo comunicó a sus afines. Defendía su inocencia y la instrumentalización del caso de abuso que afecta a su exmarido. Pero, tal y como desveló THE OBJECTIVE el sábado, las personas de su círculo ya habían decidido por ella. Todo se cerró el martes, con el voto de la ejecutiva de Compromís y el pulgar abajo del propio Ribó, uno de sus aliados históricos.

Ribó es quien «se ha cargado» a la dirigente de Compromís, explican las fuentes consultadas. Nadie esconde que en la confluencia existían familias que desde hace meses pedían su relevo. Entre ellas, la corriente liderada por Joan Baldoví, quien, sin embargo, en el Congreso de los Diputados siempre ha defendido públicamente a Oltra. Baldoví, como otros, temía que el caso judicial se convirtiera en un bumerán para su carrera política. Pero no fue el único que razonó así.

También los amigos íntimos de Oltra dejaron de defenderla cuando el pasado jueves se notificó su imputación. Habían pasado tan solo pocas horas cuando este diario desveló el cálculo que barajaban las primeras espadas del partido. Entre ellos, el propio Ribó. «Tienes que dimitir para que no caigamos todos», fue uno de los mensaje que Oltra recibió en esas horas convulsas, en las que, no obstante, intentaba defender su permanencia en el cargo.

Absolución de Oltra como esperanza

La clave de ese razonamiento consistía en confiar en una absolución para después volver a presentar a Oltra como candidata. Miembros de su entorno así lo explicaron a la portavoz, señalando que mantenerse en el cargo hasta la sentencia iba a ser un desgaste político que muchos consideraron excesivo. Cabe recordar que las elecciones municipales y autonómicas están previstas para el próximo año, siempre y cuando Ximo Puig no decida adelantarlas.

Ya el viernes Ribó había dejado abierta la puerta a la dimisión de Oltra. «Oltra debe tomar la decisión de dimitir o no junto al partido», afirmó. Fue una ducha fría para Oltra. El sábado, la exportavoz intentó escenificar en un acto de Compromís su fortaleza. Ribó participó al encuentro, que acabó con un baile que según algunas fuentes irritó profundamente al presidente socialista Ximo Puig. Pero lo hizo desde una posición de frialdad. Otros abrazaron a la ex vicepresidenta, pero «hubo mucha sobreactuación», admiten las fuentes consultadas.

Eso no significa que algunos miembros del entorno de Oltra no sigan defendiendo a la vicepresidenta y consideren que era oportuno no dimitir. Pero las fuentes consultadas sostienen que, presunta instrumentalización a parte, «ella se condenó con lo que dijo» en el pasado sobre los cargos públicos y las dimisiones

Este punto estuvo sobre la mesa, entre otras cosas porque Compromís teme sufrir a nivel electoral un batacazo parecido a lo de la izquierda en Andalucía. Y el caso de abuso a una menor tutelada por el marido de Oltra cuando ella dirigía la consejería de Políticas Inclusivas podía convertirse en un agujero negro.

Efecto bumerán para Díaz

La preocupación se extiende hasta el círculo de Yolanda Díaz. Si bien tanto en Podemos como en otros sectores cercanos se la advirtió del lastre que representaba Oltra para su plataforma, Díaz prefirió ignorar esos consejos. Razonó en clave táctica y orgánica. Consideró al sector de Oltra como afín tanto en lo ideológico como en lo político.

Oltra forma parte de los ex de Izquierda Unida que entraron en Compromís desde posiciones más de izquierdas que regionalistas, como, por ejemplo, fue el caso de Baldoví. Y ofrecía una alianza sólida. Tanto ella como Ada Colau gozan de cargos de confianza y estructura territorial.

Ahora, sin embargo, queda la duda sobre los efectos colaterales de la salida de Oltra. Aunque las fuentes consultadas sostienen que sus afines seguirán en los principales cargos de gobierno y de partido, pero que «tendrán más contrapesos». Prueba de ello es que Aitana Mas, considerada la preferida por Ribó y también por Oltra, sustituirá a la exportavoz.

Las fuentes consultadas sostienen, por otro lado, que afortunadamente Díaz ha salvado su día de presentación de Sumar, el próximo 8 de julio. Estaba previsto que Oltra declarara ante el juez el 6 de julio. Pero esa cita ha sido pospuesta.

Se prevé, por otro lado, que Oltra no acuda al estreno de su plataforma en Madrid. Aunque todos admiten que el caso «debilita» a Yolanda Díaz. Y que la coincidencia con el batacazo en Andalucía no calma las aguas. «Han empezado las noches de los cuchillos largos», vaticinan algunas fuentes para hablar tanto de Compromís como de Unidas Podemos.

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