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El PSOE atisba un «terremoto» el 19-J: el «voto prestado» al PP rebaja su tope a los 28 escaños 

La dirección socialista enmudece ante los últimos datos que acentúan la fuga de voto de la candidatura de Espadas a la de Moreno

El PSOE atisba un «terremoto» el 19-J: el «voto prestado» al PP rebaja su tope a los 28 escaños 

Un jarro de agua fría emocional que no aporta consuelo alguno en el desfondado PSOE andaluz, entregado a la recta final de una compleja campaña a la que solo le faltaba la ola de calor. El baño de realidad de los últimos datos que les llegan a los socialistas no ayuda a dar ese empujón final de las últimas 48 horas de la contienda electoral. Mientras se suspenden los actos de las horas centrales del día, se adelanta la entrega de propaganda electoral en los mercadillos y se aplazan a las ocho de la tarde los mítines, los socialistas andaluces reciben noticias de una merma en el techo demoscópico de su candidato, que ahora es de 28 escaños.

«Quizá menos», dicen los pocos privilegiados con algo de información frente a la política del silencio que se ha establecido en Ferraz sobre sus propios trackings internos. No hay filtraciones pero sí sensaciones y no son buenas. Las fuentes socialistas que auguraban a THE OBJECTIVE un resultado de entre 30 y 32 escaños, esquivan ahora las cifras pero sí admiten que el umbral psicológico de 30 escaños se antoja ya «lejano» y que el techo de Espadas no sobrepasa los 28 parlamentarios. 

El motivo es la fuga de voto sostenida en el tiempo que se está produciendo del PSOE al PP. Un «voto prestado» que asciende hasta el 20% del votante socialista y que permite afirmar que «aquí, quien va a parar a la ultraderecha es Juanma Moreno». En el PSOE andaluz tiran de autocrítica y aseguran que el candidato del PP «ha hecho la campaña que teníamos que haber hecho nosotros» erigiéndose en el voto útil contra Vox. A juicio de los socialistas andaluces, Juan Espadas «le ha hecho la campaña a Vox» centrándose en contraponer su programar con la formación de Santiago Abascal en lugar de contraponer su programa contra el PP. 

«El acierto de Moreno»

Por contra, el «acierto de Moreno» ha sido ignorar a Macarena Olona y sus provocaciones y proyectarse como el antídoto y dique de contención para la entrada de Vox en el gobierno de la Junta. Según fuentes del PSOE andaluz, el candidato del PP ha sabido capitalizar la imagen de moderación y proyectarse como la única opción frente al voto del miedo. «El mensaje de Juanma funciona, especialmente en los sectores más progresistas, como el colectivo LGTBI», que temen especialmente una involución en las políticas sociales que acarrearía la entrada de Vox en la Junta.

De ahí el éxito del «voto prestado al PP» al que ayuda el «fracaso de Espadas como alternativa» y que tendría que haber centrado su estrategia de campaña en «quitarle la careta a los ‘populares’». Los socialistas andaluces descuentan la derrota de su candidato, la debacle incluso, y piensan ya en la importancia de recuperarse para no perder la verdadera fuerza de los socialistas en el ámbito municipal, donde los alcaldes del PSOE gobiernan en más del 55% de los consistorios. «Es importante que el voto prestado no se convierta en un voto hipotecado en las municipales», es decir, que «podamos recuperarlo» gracias al tirón de los alcaldes que ha demostrado no tener el candidato socialista a la Junta.

El «terremoto»

De cumplirse esta expectativa de un techo de 28 escaños, las citadas fuentes hablan de «terremoto» en el PSOE andaluz. «Si eso ocurre, los secretarios provinciales no vamos a poder controlar a nuestras agrupaciones», explican estas fuentes en sintonía con el sentir de la dirección federal que auguraba hace semanas que «por debajo de un millón de votos, no vamos a poder sostener a Juan Espadas». El fantasma de la gestora sobrevuela por tanto a la federación más numerosa del PSOE en España si bien fuentes cercanas a Pedro aseguran que «no va a hacer cambio alguno» a partir del 20-J.

Sin embargo, los socialistas andaluces ven casi imposible que se pueda pasar página de una debacle sin precedentes como la que esperan en San Vicente. Se habla incluso de la posibilidad de que pudiera prosperar la llamada ‘vía Oscar López’, la dimisión de la mitad más uno de la ejecutiva regional que utilizó el hoy jefe de gabinete del presidente del Gobierno en sus tiempos como secretario de Organización del PSOE en Castilla y León y sirvió para derrocar al propio Sánchez en su ‘primera vida’ como secretario general en Ferraz. Una fórmula que serviría para forzar la caída de Espadas en caso de que Sánchez se niegue a disolver la federación y montar una gestora.

Una «voladura controlada» que permitiría actuar de forma rápida para que los socialistas se laman las heridas y se pongan a trabajar de cara a las municipales de mayo de 2023. «La gente no quiere guerra, pero tampoco silencio», explican desde un PSOE andaluz donde salvar los muebles se antoja ya una meta imposible.  

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