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División entre los ministros de Unidas Podemos ante la consigna del 'no a la guerra'

Yolanda Díaz se desmarca de la postura anti-OTAN y Alberto Garzón mantiene un perfil bajo. Los miembros de Podemos pretenden influir en la política Exterior de Sánchez

División entre los ministros de Unidas Podemos ante la consigna del 'no a la guerra'

El grupo de cinco ministro de Unidas Podemos ha reaccionado de manera muy diferente a la escalada de la tensión en Ucrania y frente la consigna lanzada por Pablo Iglesias que llegó a calificar a Pedro Sánchez de «torpe» si respaldaba sin fisura a la OTAN. Yolanda Díaz tardó en reaccionar, y acabó desmarcándose del ex líder morado. Alberto Garzón mantiene un perfil bajo, al igual que Joan Subirats. Mientras tanto, los fieles del ex vicepresidente cuestionan a la ministra de Defensa y aspiran a influir en la política exterior del Ejecutivo con el eslogan del no a la guerra

El primero que habló, demostrando su papel todavía de guía de Podemos, fue Iglesias. El ex vicepresidente lanzó un duro mensaje dirigido a Sánchez la semana pasada: «A Europa, por razones económicas y geoestratégicas, le conviene rebajar la tensión entre EEUU y Rusia. El furor pro-USA acabó con Aznar y hoy sería una gran torpeza de la parte socialista del Gobierno enfrentarse a todos sus socios y montar el partido de la guerra con el PP». Después, atacó a la ministra de Defensa a quien acusó de «mentir» y de «fulgor militarista». 

Le siguieron referentes del espacio de Podemos, como Irene Montero, Dina Bousselham y Juan Carlos Monedero, además del portavoz de los morados en el Congreso, Pablo Echenique, que respaldaron la tesis de Iglesias, con el objetivo de diferenciarse del PSOE. Las fuentes consultadas señalan el interés electoral de dicha maniobra. Y que se resume en la consigna de remarcar la división en el Gobierno «entre los que están a favor de la guerra y los que están en contra». «Sánchez ha decidido emprender el viaje hacia una posible guerra», ha afirmado Bousselham.

Garzón y el guiño de la cúpula morada

Yolanda Díaz ha evitado entrar al trapo de la polémica, siguiendo las instrucciones de su equipo y asesores. Pero ha tenido que desmarcarse de la postura más crítica de Podemos. «El Gobierno tiene una sola voz, y la posición es clara», afirmó el jueves la ministra, y añadió: «No me van a encontrar, jamás, dividiendo a nadie». Los afines a la ministra sostienen que Díaz quiere impulsar una imagen «presidenciable» y eso implica no ir en contra de los compromisos de España con la OTAN, a pesar de que la responsable de Trabajo se declare «una mujer de paz».

La posición de Díaz tuvo el valor de un bofetón a la cara de los sectores más ruidosos de Podemos. Pero el perfil bajo de Alberto Garzón también ha llamado la atención en Unidas Podemos. Es cierto que Izquierda Unida se ha sumado al comunicado lanzado en el Congreso que pide autonomía estratégica a España de las decisiones de la OTAN.

Pero a nivel mediático Garzón ha evitado sumarse a los ataques más ruidosos de los dirigentes de Podemos, algo que según observadores del partido revela que el líder de IU sigue apostando por el caballo de Yolanda Díaz, si bien la cúpula morada busca acercarse a él. El secretario de Estado Enrique Santiago, el secretario general del PCE y uno de los políticos más cercano a Iglesias, también ha evitado elevar la tensión: «Saludo el esfuerzo del Gobierno por el diálogo, la diplomacia y la distensión», escribió en redes sociales. 

Dos culturas diferentes

Para fuentes de Unidas Podemos estas declaraciones revelan la diferencia que existe dentro de la coalición sobre el tipo de órdago que hay que lanzar a Sánchez con la crisis en Ucrania. Este choque es para otras fuentes incluso «cultural». 

«No se trata de una ruptura, pero sí de una diferencia sobre cómo abordar la crisis de Ucrania, primero porque hay dos culturas políticas diferentes. El PCE e IU ya aceptaron ser subalternos de Podemos, que controlan la mayoría de los diputados. Esto lo tienen metabolizado, pero tienen cultura de organización y han estado muchas veces gobernando con el PSOE, y saben que la política exterior es muy delicada y hay que tener cuidado», explican fuentes cercanas a Díaz. Y añaden: «Iglesias y sus fieles, en cambio, no aguantan no tener un papel preponderante si la operación de Yolanda cuaja. Por eso dan patadas y hacen lectura de brocha gorda entre paz y guerra, porque tuvieron éxito con las consignas simples». 

La lógica de la política de Podemos es intentar reactivar el espacio pacifista que en 1986 permitió fundar IU y después provocó la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero. Los morados liderados por Ione Belarra e Irene Montero creen que así pueden movilizar a sus bases en Castilla y León, y obligar a una negociación al alza del espacio de Podemos dentro de la plataforma de Yolanda. Y en frente tienen a Díaz y sus seguidores, proclives a evitar irritar a Pedro Sánchez y a caer en la trampa del ruido que les está tendiendo Podemos.

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