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Ignacio Ruiz-Jarabo

¿Gobierno histórico? No, histérico

«En realidad, más que por sus decisiones históricas, este Gobierno pasará a la Historia por su conducta histérica»

Opinión
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¿Gobierno histórico? No, histérico

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el pleno del Senado celebrado este martes en Madrid. | Rodrigo Jiménez (EFE)

El término histórico está en los labios de cualquier miembro del Gobierno de Sánchez casi cada vez que presentan o exponen sus medidas. El abuso en su utilización acabará, si es que no ha acabado ya, por hacerle perder todo su valor cada vez que lo utilizan. Por referirnos a un caso especialmente sangrante, recordemos que histórico fue para la ministra de Transportes el acuerdo que alcanzó un lunes con la patronal del sector que, curiosamente, ambas partes se vieron obligados a rectificar el jueves siguiente apenas 72 horas después de vender su condición histórica. Con todo, quien se lleva la palma es la vicepresidenta y ministra de Trabajo. Para ella, histórica fue su contra reforma laboral, esa que ha acabado con la homogeneidad de las series estadísticas de empleo para así sobrevalorar actualmente el número de empleados, e histórica es cada subida del salario mínimo interprofesional, aunque todas ellas tengan una esperanza de vida de aproximadamente un año. 

Este martes, como no podía ser de otra forma, volvió a calificar de histórica otra de las decisiones gubernamentales de su ámbito de competencias. En este caso, la reforma del estatus laboral de las empleadas del hogar que, entre otras cuestiones, les proporcionará el acceso al subsidio de desempleo del que hasta ahora estaban excluidas. Es difícil que alguien esté en contra de la medida por ser justa y necesaria, pero que la ministra de Sánchez presumiera de su adopción constituye un oportunismo galáctico al tiempo que una injusticia, esta sí, auténticamente histórica. Es así porque la medida no ha sido adoptada sino después de llevar el actual Gobierno más de cuatro años en el poder, circunstancia que indica que no era precisamente una de sus prioridades. Pero, sobre todo, y eso lo ocultó ladinamente Yolanda Díaz, porque la medida ha sido adoptada por el Gobierno solo después de verse forzado a adoptarla en función de la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia de 24 de febrero de 2.022. Hasta entonces, tres años y medio de Gobierno Sánchez, rien de rien que cantaba Edith Piaff.

De manera que la presuntuosidad, una más, con la que presentó este martes la medida la ministra de Trabajo sobraba. Ella y su gobierno no han hecho sino obedecer al Tribunal Europeo, haciendo obligatoriamente lo que antes no habían hecho voluntariamente. Así de claro. Entonces ¿Por qué y de qué presumes Yolanda? 

«Sánchez volvió a mostrar el rancio perfil peronista que viene cultivando últimamente en su desesperado intento de recuperar los votos perdidos»

En realidad, más que por sus decisiones históricas, este Gobierno pasará a la Historia por su conducta histérica, pues se encuentra permanentemente en un estado de nerviosismo colectivo que les conduce con frecuencia a un comportamiento irracional. Solo así se entiende que varios ministros criticaran compulsivamente la propuesta del PP de reducir el IVA aplicado al gas -desde el 21% al 5%- tan solo unas horas antes de la declaración de Sánchez anunciando que se proponía realizarla. Solo la dramática descoordinación de un gobierno histérico puede cometer semejante fallo.

En el debate plenario del Senado que se celebró este martes hubo nuevas muestras del estado de histeria que asola a Sánchez. Como entradilla, una anécdota: degradó a Nadia Calviño refiriéndose a ella como la vicepresidente segunda del Gobierno. Más allá de lo anecdótico, Sánchez osó presentar a su Gobierno como el que lidera las soluciones a escala europea y mundial y para justificarlo, empezó a desgranar una serie de sus pretendidos éxitos económicos. Pero lo hizo recurriendo a los trucos estadísticos más burdos. A modo de ejemplo, para demostrar nuestra recuperación económica, se refirió al crecimiento del PIB en el último trimestre finalizado. En cambio, para evidenciar la buena marcha del empleo, comparó los datos del último agosto con el mismo mes del año pasado. Es decir, Sánchez utilizó comparaciones heterogéneas en las que en cada caso eligió erráticamente el periodo de referencia que le convenía. Como le contestó Feijóo, la realidad es que España es el país de la Unión Europea más retrasado en recuperar el PIB previo a la pandemia, y en términos de desempleo, doblamos la tasa de desempleo de la media de nuestros socios.

Y siguiendo con las actitudes histéricas, Sánchez volvió a mostrar el rancio perfil peronista que viene cultivando últimamente en su desesperado intento de recuperar los votos perdidos. Descorbatado -emulando a los descamisados de Evita Perón-no dudó en reiterar sus ataques a los poderosos, a los cenáculos, a los que quieren ver sus caprichos en el BOE y, por supuesto, a los medios de comunicación y periodistas que son sus cómplices. Él afirmó estar enfrente y con la gente, ese concepto indeterminado que los publicistas de Sánchez han plasmado en el burdo sainete representado el lunes en La Moncloa, otra evidencia empírica del grado de histeria que inunda a Sánchez y a su Gobierno.

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