The Objective
Publicidad
Daniel Portero de la Torre

De la sequía a las inundaciones

«El incremento de la temperatura del mar multiplica el riesgo de lluvias torrenciales a finales de agosto y principios de septiembre»

Opinión
3 comentarios
De la sequía a las inundaciones

Un embalse por debajo de su capacidad debido a la sequía. | Europa Press

Ha sido un 2 de agosto, durante la extensa ola de calor que azotaba a España, en la Axarquía (Málaga), cuando unos agricultores de Vélez-Málaga me contaban con estupor que estaban arrancando los aguacates de la finca que les da de comer todos los años. Aproximadamente 5.000 aguacates los arrancarían en dos semanas porque no tenían más agua para regarlos. Y es que el embalse de la Viñuela, que abastece a la zona, se encuentra al 12% de su capacidad, la más baja en 25 años. En Galicia, se están cerrando granjas de vacas porque no hay agua para que beban. En Jaén y Córdoba no se va a recoger la aceituna en muchas fincas porque no ha engordado lo suficiente y los porcentajes de aceite de la molturación serán mínimos. Incluso en la cuenca del Guadiana existen grandes problemas para la vendimia de septiembre porque se están secando las hojas que protegen los racimos.

Esta situación se repite en muchos embalses de Almería, Cádiz, Jaén Badajoz, Ciudad Real y Guadalajara, donde la capacidad de embalse se encuentra cerca del 20%, en las cotas más bajas de los 25 últimos años. Es decir, las cuencas del sur de España, la del Guadalquivir, Sur, Guadiana y Guadalete se encuentran en límites que van a suponer restricciones de consumo humano importantes dentro de pocas semanas.

Resulta llamativo que en toda España no se haya destinado ni un 0,5% de los fondos europeos para inversión en aguas regeneradas para el riego y más del 20% en infraestructuras solares o generación eólica, cuando es el agua el medio más importante para la subsistencia. Un balance muy desequilibrado que nos puede llevar a la ruina. La Comisión Europea ya presentó el 3 de agosto una serie de recomendaciones para que los Estados miembros reutilicen las aguas residuales urbanas tratadas para el riego en el sector agrícola para hacer frente a la sequía en una situación creciente de cambio climático. El reglamento de reutilización del agua será aplicable desde junio de 2023, por lo que los Estados miembros deberán adaptar su normativa no solamente al riego de
jardines públicos o privados, sino también al riego agrícola.

Pero la pregunta es: ¿se están implementando ya medidas de reutilización de aguas residuales para el riego agrícola en España? La verdad es que no. Mientras Sánchez se dedica a redactar disparatados Reales Decretos sobre la iluminación y aire acondicionado que hacen la vida más difícil a comerciantes y empresarios, invadiendo la propiedad privada y las competencias de las comunidades autónomas, se olvida del abastecimiento del agua a la población, agricultores y ganaderos. Ante el claro cambio del clima en los próximos años, los políticos nos tenemos que remangar con este asunto crucial de la política hidráulica, porque aquí sí que “nos va la vida en ello”, y no como equivocadamente expresó la entonces vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, en una desatinada ocasión.

Ante la falta de construcción de embalses en España por unas normativas medioambientales muy estrictas  que lo impiden, debemos priorizar el abastecimiento de agua al consumo humano y a la agricultura y ganadería, cumpliendo criterios medioambientales y sociales pero sin criminalizar las presas como este Gobierno nos tiene acostumbrados. De hecho, ni ha recrecido embalse alguno ni ha construido presa alguna en los cuatro años que lleva en el poder, siguiendo las tesis de sus socios de gobierno. La construcción de embalses en la costa mediterránea, en las zonas interiores, además de solucionar el problema de abastecimiento, mitigaría los daños producidos por las avenidas provocadas en ríos en época de gota fría. ¿Por qué desperdiciar el agua de las fuertes tormentas cuando podría embalsarse durante los meses de septiembre y octubre? El trasvase del Ebro es una necesidad imperiosa. Si queremos ser solidarios entre los españoles, no puede ser que se desperdicien tantísimos hectómetros cúbicos que van directamente al mar Mediterráneo en periodos invernales mientras las cuencas del sur de España se desertizan año tras año. ¿Si este Gobierno sanchista defiende tanto el comunismo, por qué no lo aplica?

«El Gobierno central no ha hecho ninguna inversión en embalses, trasvases, ni siquiera en reutilización de aguas residuales»

La política de desaladoras debe continuar en municipios costeros que no tengan otras opciones de abastecimiento o, incluso, complementando otras fuentes de obtención de aguas. Pero debe entenderse, que la producción de un metro cúbico de agua desalada es seis veces más cara que la que proviene de un embalse por gravedad, o tres veces más cara que el agua regenerada de aguas residuales que puede utilizarse para el riego. La razón es que en los procesos industriales necesarios, el coste eléctrico tiene un gran peso económico. Significa todo ello, que las políticas de obtención de energía eléctrica con renovables solares o eólicas deberían estar también muy asociadas a la producción de agua regenerada o desalada para disminuir los costes de obtención de este tipo de aguas.

Los mares se han calentado este verano cinco grados centígrados más que la media anual, el océano Atlántico más de dos grados… El mar Mediterráneo, el océano Atlántico, están comenzando a devolver ese calor que almacenaban desde hace años por el efecto invernadero. Las consecuencias serán mayúsculas. El incremento de la temperatura del agua multiplica por cuatro la evaporación y el riesgo de lluvias torrenciales de más de 200 litros por metro cuadrado en una hora aumenta hasta probabilidades del 85% a finales de agosto y principios de septiembre. No solamente en la costa levantina, sino en la murciana y andaluza.  A ello se le suma que la tendencia de vientos en dirección al oeste hagan que Castilla La Mancha y Madrid sur-oeste sufran tormentas Danas multiplicadas por dos o por tres este año 2022. ¿Estamos preparados para estos cambios
tan extremos? La respuesta es que no.

El Gobierno central no ha hecho ninguna inversión en embalses, trasvases, ni siquiera en reutilización de aguas residuales. Las confederaciones hidrográficas están de vacaciones y los ríos, cauces, arroyos y sus márgenes están inundados de maleza, broza, arbustos, etcétera, que dificultarán la evacuación de las próximas lluvias. El municipio de Arganda del Rey, de Madrid, no está  preparado para resistir grandes episodios de pluviometría, lo que me preocupa, por inacción del Ayuntamiento y de la Confederación Hidrográfica del Tajo. Y como Arganda, muchos otros municipios. Confío en que nos dé tiempo a adelantarnos a estos posibles desastres, así como a buscar verdaderas soluciones a la sequía que vendrá los próximos años. Y si no tenemos un Gobierno central que lo vea, mejor que se larguen.

Únete a la discusión
Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D