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Ignacio Ruiz-Jarabo

A Sánchez se le apagan las luces

«Que en julio haya aumentado el número de parados y disminuido el de afiliados a la Seguridad Social confirma que la economía española está en caída libre»

Opinión
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A Sánchez se le apagan las luces

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá. | Europa Press

Una inflación especialmente desbocada que roza el 11%, su nivel más alto desde hace dos décadas, siendo la subyacente ya un 6%; un crecimiento insuficiente del PIB, pues el 1,1% del segundo trimestre no da para cumplir el 4,3% anual que prevé al Gobierno tras modificar a la baja su previsión inicial y, en todo caso, manteniéndose el PIB todavía lejos de su nivel previo a la pandemia. Una recaudación tributaria que da síntomas de ralentización dado que en junio de 2022 ha crecido solo un 10,3% respecto a junio de 2021, menos que la inflación interanual, cuando hasta mayo venía creciendo por encima del 16%. Un déficit y una deuda públicos muy por encima de los límites marcados en las reglas fiscales de la Unión Europea. En este escenario, la evolución del empleo era la tabla a la que se agarraba el Gobierno para sacar pecho por su gestión económica pues, convenientemente maquillados las cifras por las medidas incluidas en la contrarreforma laboral, los datos aparentaban un éxito que era triunfalmente exhibido por Sánchez y por sus ministros.

Pues parece que se acabó la fiesta y, hablando en términos televisivos, la pantalla de Sánchez se ha ido a negro. Ya los datos de junio reflejaron que en dicho mes se había producido el peor comportamiento del empleo desde muchos años. Después, la EPA del segundo trimestre certificó que el número de horas trabajadas había aumentado solo un 0,4% respecto al primero, si bien reflejaba al tiempo un crecimiento del empleo del 2,8% -los efectos estadísticos de la reseñada contrarreforma laboral-. Pero es que, ahora, los datos de julio desvelan una hecatombe más que preocupante. Que en un mes tradicionalmente óptimo para el empleo haya aumentado el número de parados y haya disminuido el de afiliados a la Seguridad Social es más que una señal de alarma. Es una confirmación: la economía española está en caída libre.

«El contexto geopolítico no ayuda a nuestra recuperación económica, pero las medidas adoptadas por el Gobierno están agravando la crisis de la economía española»

Tras conocerse los datos y en un nuevo ejercicio -otro más- autoexculpatorio, tanto José Luis Escrivá como Yolanda Díaz se han apresurado a echar toda la culpa ¡toda! a la guerra de Putin. Que duda cabe, el contexto geopolítico es el que es y en nada ayuda a nuestra necesaria recuperación económica, pero sucede también que la orientación de las medidas adoptadas por nuestro Gobierno está agravando la crisis de la economía española. Es así porque hasta ahora Sánchez había volcado toda su intensidad en adoptar medidas paliativas, muchas adecuadas y otras no tanto, pero se había olvidado de aplicar cualquier medida reactiva. Y si no se favorece la reacción, caes en el inmovilismo, cuando no en el retroceso. Lo malo es que cuando, ahora, parece que Sánchez quiere reaccionar, las medidas que anuncia vienen a ser agua con sifón y alguna dosis de aceite de ricino.

Empezando por los gestos, debe resaltarse esa intensa adicción que no puede superar nuestro presidente y que, en esta ocasión, le ha llevado a quitarse la corbata y publicar una foto de un Consejo de Ministros descorbatado, en un revival de los antiguos sans culotte. Seguro que de ese modo se arregla la crisis climática mundial. Después, las restricciones al uso de la calefacción y del aire acondicionado, donde a Sánchez se le ha ido la mano. ¿Seguro que su despacho del palacio de La Moncloa va a estar a 27 grados? Yo querría comprobarlo. Por cierto, que al Gobierno le ha faltado tiempo para anunciar un sinfín de inspecciones sobre el cumplimiento de sus medidas. Nada hay que les guste más que controlar y por supuesto multar. Y ojo a la reducción del alumbrado de las calles porque, como bien ha señalado el Gobierno de la Comunidad de Madrid, entre la luminosidad de las calles y la seguridad ciudadana hay una fuerte correlación positiva.  

Entre tanto, seguimos sin plan alguno de reducción del gasto público -parece que eso no va con este Gobierno-, sin ninguna política de reindustrialización -a la SEPI la dedican a juegos societarios en favor de sus amigos-, sin ninguna reforma estructural seria ¿Para cuando se proyecta completar la relativa al sistema público de pensiones?, y sin la necesaria voluntad de alcanzar los pactos de Estado con la oposición que necesita nuestra economía. Definitivamente, Sánchez se ha quedado sin luces.

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