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Álvaro Nieto

Un Gobierno desesperado que nos toma por imbéciles

«El Ejecutivo saca la chequera en busca de votos y pide sacrificios con la excusa de la guerra, pero es incapaz de predicar con el ejemplo»

Opinión
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Un Gobierno desesperado que nos toma por imbéciles

Teresa Ribera, Isabel Rodríguez y Félix Bolaños, este lunes en Moncloa. | EFE

Muy mal deben de ver las cosas Pedro Sánchez y su troupe como para dedicar el 1 de agosto a aprobar diversos decretos de aplicación inmediata con la excusa de la guerra y de la «emergencia climática».

El Gobierno más espléndido que se recuerda volvió a sacar este lunes la chequera y se puso a repartir euros a mansalva sin ningún tipo de control, tal y como prometió en el Debate sobre el estado de la Nación el propio Sánchez. Los trenes de cercanías y de media distancia serán casi gratis para todo hijo de vecino entre septiembre y diciembre. Nos pedirán una fianza simbólica de entre 10 y 20 euros para darnos el salvoconducto necesario y, a partir de ahí, los que realicen los viajes mínimos (entre 4 y 16 trayectos) recibirán el dinero de vuelta y, todos los demás, al menos habrán viajado a un ridículo precio. Ya lo saben por tanto todos los madrileños, por poner un ejemplo: ¿a quién no le apetece este otoño un fin de semana en Valencia por apenas 20 euros? Con Sánchez ya es posible.

Aparte de ello, se conceden 400 euros extra a los mayores de 16 años que tengan una beca universitaria. Ya es mucha casualidad, pero son justo el colectivo de nuevos votantes que participarán en los comicios decisivos previstos para enero de 2024, cuando habrá que dilucidar si Sánchez sigue en La Moncloa. Y luego están, cómo no, más ayudas a los taxistas y a los camioneros, no vaya a ser que se les ocurra ponerse en huelga en lo que queda hasta las elecciones.

Consejos vendo que para mí no tengo

No obstante, lo más abracadabrante del último Consejo de Ministros antes de las vacaciones han sido las decisiones relativas al ahorro energético. El Gobierno va a imponer por ley no sólo la temperatura a la que tienen que poner la refrigeración todos los edificios públicos, sino también los comercios, cines y hoteles. Además, el Ejecutivo decreta que las luces de los escaparates y monumentos se apaguen a las 22 horas.

Con la excusa del ahorro energético, el Gobierno vuelve a meterse implacablemente en la vida de los ciudadanos, diciéndole a El Corte Inglés, por ejemplo, a qué temperatura tiene que poner el aire acondicionado a sus clientes hasta noviembre de 2023. Se acabó lo de usar un comercio como refugio cuando el calor aprieta en el exterior: 27 grados en verano y 19 en invierno.

«Nos piden apagar las luces a las 22 horas, pero nos lo reclaman desde una rueda de prensa que se celebra ¡a las 22 horas!»

El problema es que este Gobierno ya no tiene ninguna credibilidad y se ha convertido en una caricatura de sí mismo. Es capaz de pedir a ciudadanos y empresas lo que no está dispuesto a hacer. Nos piden apagar las luces a las 22 horas, pero nos lo reclaman desde una rueda de prensa que se celebra ¡a las 22 horas! Pasó lo mismo la semana pasada cuando Sánchez se quitó la corbata por la mañana… y por la tarde asistió a un encuentro internacional con ese atuendo bien colocado. Definitivamente, nos toman por imbéciles.

«Las administraciones tenemos que ser las primeras en dar ejemplo», dijo con rostro muy serio la vicepresidenta Teresa Ribera. Pues mire usted, señora Ribera, el mejor ejemplo de ahorro que daría su Gobierno sería anunciarnos que reducen el número de ministerios (el mayor desde los tiempos de UCD), la legión de asesores (la cifra más alta nunca vista en La Moncloa) o los trayectos en Falcon y Super Puma del presidente. Mientras eso no suceda, sus demandas de ahorro nos sonarán a tomadura de pelo.

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