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Fernando Savater

El señor de las moscas

La mayoría radicalizada de la juventud vasca vive también en un coto cerrado, donde las propias instituciones democráticas de la autonomía y del Estado son el enemigo

Opinión
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El señor de las moscas

Homenaje al etarra fallecido Jon Anza, en Ciboure (Francia). | EFE

Cuando William Golding recibió el premio Nobel no era demasiado conocido en España: como además no pertenecía a ninguna minoría pintoresca, hubo gente que hasta se molestó. Yo asistía entonces a un congreso de escritores hispanos de uno y otro lado del océano y bastantes se despacharon contra la caprichosa Academia sueca. Me atreví a comentar que ese «desconocido» había escrito la novela que más me marcó a mis dieciocho años (y que sólo leí porque se publicó en una colección de ciencia-ficción): ‘El señor de las moscas’. Hoy ya no es necesario elogiar esa obra maestra, sólo sigue siendo oportuno recomendarla. Para quien no la conozca, baste decir que es la contrapartida de la literatura protagonizada por muchachos nobles y valientes que escribieron Robert Ballantyne o R. L. Stevenson. También el relato de Golding trata de un grupo de muchachos que tras un accidente de aviación se encuentran en una isla perdida. Tienen que reinventar la civilización y las instituciones humanas pero el resultado no es tan positivo como querrían los optimistas: lo que inauguran es humano, pero del lado monstruoso de lo humano. La violencia como fuente del poder, la superstición como su justificación, la sumisión abyecta y la traición como técnicas de supervivencia. En fin, léanla

He recordado esta novela admirable al leer noticias recientes protagonizadas por jóvenes vascos. En Mutriku, una joven ertzaina (21 años)  ha sido vetada en las fiestas de la comunidad por el colectivo juvenil que las organiza (todos los comités festivos de las localidades vascas obedecen a la misma ideología antisistema…métrico decimal). Sólo por ser policía o sea enemiga del pueblo: y eso que es ertzaina y depende de las instituciones vascas. Imagínense si fuera guardia civil… En Vitoria otro joven ertzaina ha sido acosado, insultado y ha recibido un puñetazo, supongo que como aperitivo de las fiestas de la Virgen Blanca. Les hago el mismo comentario que en el caso anterior: estamos  hablando de la policía autonómica, la que debería sustituir a las fuerzas de ocupación cuando se retiren de Euskadi. ¿Entienden ahora los incidentes de Alsasua con la Guardia Civil? La ertzaina de Mutriku se molestó en explicar al colectivo de cabestros locales que ella, como el resto de compañeros del cuerpo a que pertenece, se dedica a proteger a las mujeres amenazadas, perseguir a violadores, etc… Debía haber especificado que también a detener a simpatizantes con la violencia etarra, dispuestos a encubrirla y deseosos de reactivarla.

Los burgueses profesionales de la política aludidos son precisamente los de Bildu y Sortu, que se han vendido por unas cuantas prebendas al Estado opresor

Por ejemplo, Sortu ha convocado actos «de amor y apoyo» a favor de Mikel Antza y Amboto, a los cuales se tiene la osadía de citarle en la Audiencia Nacional para dilucidar su responsabilidad en el asesinato, detalladamente planeado y fríamente decidido, de Miguel Ángel Blanco. Y allá que irán nuestros morroskos, en el tiempo libre que les quede después de hostigar a ertzainas de su misma edad pero mucha mas decencia cívica. Ustedes me dirán que no todos los jóvenes del País Vasco son de Sortu o Bildu y tienen mucha razón. También hay otros que se encuadran en la Gazte Koordinadora Sozialista que reunió hace poco en un Topagune (encuentro) de cuatro días en Durango a más de dos mil jóvenes dispuestos a «poner en marcha una hoja de ruta comunista frente al sistema burgués y la política profesional». Los burgueses profesionales de la política aludidos son precisamente los de Bildu y Sortu, que se han vendido por unas cuantas prebendas al Estado opresor. De modo que ya ven que hay dónde elegir en las fiestas patronales de las localidades vascas: pueden ir a las txoznas de los que zurran a los ertzainas o a las de quienes zurran a los ertzainas y también a sus zurradores. La juventud alegre y combativa en todo su esplendor…

No quiero incurrir en un spoiler pero les avanzo tímidamente que la peripecia de los muchachos en la isla perdida de ‘El señor de las moscas’ acaba muy mal… «como no podía ser de otra manera» habría añadido Fraga. La mayoría radicalizada de la juventud vasca vive también en un coto cerrado, donde las propias instituciones democráticas de la autonomía y del Estado son el enemigo con el que no se puede transigir. En esa isla donde zumban tantos moscones revolucionarios lo único verdaderamente subversivo, como antaño, como siempre, es saberse español y defender la democracia liberal… seas joven o madurito.

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