The Objective
Publicidad
Daniel Múgica

Con el Rey

«La mayoría parlamentaria, la mayoría de la sociedad, desde su coronación, están con el Rey»

Opinión
3 comentarios
Con el Rey

El rey Felipe VI en el acto de conmemoración por el 40 aniversario del ingreso de España en la OTAN. | Europa Press

Este jueves 9 desayunábamos con otra noticia de la Casa Real. En el periódico El País se lee: sus dos declaraciones tributarias se podrían anular. En referencia a D. Juan Carlos I. La izquierda a la que pertenezco, una socialdemocracia viva, le debe al Emérito parte de su existencia, la de una modernidad posible gracias a él. No se puede separar modernidad de democracia, al margen de movimientos artísticos. La democracia liberal europea sigue siendo joven en las largas páginas de la Historia.

No resulta paradójica la serie de Atresmedia sobre los borbones, ni la súbita inquina de algunos medios y periodistas vertida en la vieja corona. A las dos regulaciones fiscales mentadas se suman las tropecientas de importantes empresarios. Sus nombres no aparecen en los medios ni se les investiga de nuevo. De acuerdo en que el emérito hoy es un español más. ¿Acaso no lo son los demás a los que no se les reabren expedientes? El sentido de la igualdad que tanto nos cuesta mantener está bajo constante amenaza. Las fuerzas republicanas actuales, que carecen de sentido democrático, no tratan a D. Juan Carlos I aplicando la justicia; al contrario, se la cargan.

Se ha olvidado de que le dijo al dictador Chávez que se callase, que anunció al mundo la apertura a la libertad con el cadáver de Franco aún humeante, que detuvo un golpe de estado como jefe del Ejército. Carillo lo llamó Juan el breve, otros vieron en su figura una urna y un voto. Acertaron con su futuro, que era la de la España del 78, la de ahora, la constitucional. Esa derechona folclórica y esa ultraizquierda nostálgica del mando sin contención buscan tirar a Felipe VI. Podemos sigue aclamando al rey sol, Pablo Iglesias. Podemos está a la cabeza de la cacería del emérito, fuera de la legalidad, con el acompañamiento de los nacionalismos. La persecución del padre aspira a cobrarse la pieza del hijo. Felipe VI saltó sin red cuando se pronunció frente al referéndum independentista. Cumplió la ley, con la ley y por la ley. Escribo de la cacería mayor contra la democracia, porque la menor, la del emérito, le costó el trono, del que abdicó ajustándose a derecho.

No he visto manifestaciones masivas que pidan la caída de Felipe VI, ni siquiera en Cataluña y Euskadi. No hay discusiones de calado en los grupos de amistades sobre la figura del Rey, en la mayoría del territorio. No hay en las redes sociales un debate a cara de perro entre los republicanos de nuevo cuño y los amantes de las libertades. No existen conspiraciones ocultas que traten de barrer al Rey. Las que hay, las nacionalistas, están a la vista.

Podemos y los nacionalistas piensan que los votantes formamos una manada ajena al pensamiento crítico. Insisten los señoritos y las señoritas independentistas en confundirnos sin lograrlo. Sabemos que destronado Felipe VI lo inmediato sería trocear España en taifas que no caben en la UE. Conocemos que el antiguo sueño de la unidad nacional y de la democracia sería destruido con la corona. Fue un socialista, Alfonso Guerra, el que telefoneaba cada noche a Abril Martorell para entrar al detalle de la Constitución luego aprobada por la soberanía popular, así que el soberano sigue bajo la égida de la soberanía electoral, guste o no guste a los vocingleros.

Tanto hablar de género y se deja fuera a la princesa de Asturias. Es una de las reformas constitucionales necesarias y urgentes, de mínimos. 

Podemos y los nacionalistas frenan el avance de la nación, al igual que Vox. No han leído, la lectura es una asignatura obligatoria de los políticos, lo general del compromiso de Caspe, el prólogo de la fundación de España. A partir del compromiso hubo reyes que no se merecían nada, a decenas. El de nuestro siglo, Felipe VI, se gana la corona todos los días, como hizo su antecesor, algo que olvidamos. Decía el escritor francés Camus que la primera facultad del hombre es el olvido, pero que olvida lo que ha hecho bien. Podemos y los nacionalistas ansían sumirnos en el olvido, fabricar una realidad a la medida de unos pocos, ser la clase dominante al estilo de los primates. Los de Bildu aún tienen que evolucionar, bajar de las ramas y salir de las cuevas donde devoran a la memoria, al colectivo de los vascos a los que chantajearon.  

Se augura para Podemos una debacle electoral, y un techo para los nacionalistas. La mayoría parlamentaria, la mayoría de la sociedad, desde su coronación, está con el Rey. Y los años que nos quedan…

Únete a la discusión
Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D