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Teodoro León Gross

Sánchez y el Frente Blanqueante

«Hay un problema para lo que el presidente del Gobierno denomina El Espacio de Yolanda Díaz: que este no existe»

Opinión
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Sánchez y el Frente Blanqueante

Yolanda Díaz y Pedro Sánchez. | Jesús Hellín (Europa Press)

Esta misma semana, Pedro Sánchez exponía el tablero de la competición política en España: «Aquí habrá dos opciones: o un Gobierno de coalición de la derecha con la ultraderecha o un Gobierno de centro izquierda del Partido Socialista con lo que represente el espacio de Yolanda Díaz». Con un retoque nuevo, vuelve a insistir en su maniqueísmo lógicamente asimétrico: El PP es derecha pero el PSOE no es izquierda sino centroizquierda, o sea, una fuerza moderada; y Vox es ultraderecha, o sea, una fuerza extremista, pero el Espacio de Yolanda Díaz no es ultraizquierda sino un espacio indefinido, así como si nada, uno de esos espacios inconcretos como un hall o un solarium.

El presidente siempre recurre al maniqueísmo –él es siempre líder de los buenos, va de suyo, frente al eje del mal– pero su planteamiento, más allá de esos trucos elementales, requiere una operación para blanquear todo lo que hay a su izquierda en El Espacio de Yolanda Díaz. (Visto más detenidamente, el Espacio de Yolanda Díaz suena a esos comercios justos tipo La Alacena de la Abuela Paca; o uno de esos lugares míticos de las novelas de fantaciencia tipo La Constelación de Penélope Áurea). Se necesitará una buena carga de complicidad mediática para hacer colar que a la izquierda de Sánchez no hay sino un dulce flower power jipicillo.  Pero esa complicidad está asegurada.

De momento, eso sí, hay un problema para lo que Sánchez denomina El Espacio de Yolanda Díaz: que éste no existe. En fin, un detalle menor. Lo importante no es que exista, sino que los partidos que deberán estar ahí vayan asumiendo eso. Son los partidos de la mayoría de la legislatura: Podemos, Izquierda Unida, Compromís, En Comú, etcétera. Sánchez les ofrece un imaginario Espacio de Yolanda Díaz, eso que ella ha denomina Frente Amplio, si quieren formar parte de la mayoría progresista. O aceptan, o se marginan.

Ese Espacio servirá para blanquear a esos partidos con una marca limpia. O sea, el Frente Amplio de Yolanda Díaz será un Frente Blanqueante, o un Frente Ampliamente Blanqueante.

El blanqueo incluye, como ya se ha puesto en práctica, a Bildu. No es raro lo sucedido en Bruselas esta semana: el PSOE ha tratado de impedir que saliera un informe de la Comisión de Peticiones a favor de juzgar los crímenes de ETA por lesa humanidad. Es un hecho simbólico, pero, eso sí, muy simbólico. Hay mucho que hacerse agradecer por Bildu, con un objetivo simple: el PSOE necesita que los votos crecientes de Bildu sumen en su Frente Amplio –el PNV ya ha visto la jugada– y para eso necesitan blanquear a Bildu. Irá a más.

«Sánchez reclama a los españoles que confíen en Esquerra, pero él mismo desconfía hasta ese punto de haber ordenado espiarlos»

Blanquear Esquerra tampoco es fácil: sólo hace cinco años participaron en el golpe secesionista al Estado constitucional; empujaron después a Puigdemont al vacío con las 30 monedas de plata; su líder fue condenado por sedición y más tarde él y los demás fueron indultados de manera vergonzante… Pero también deben formar parte del Frente Ampliamente Blanqueante, porque Cataluña suma muchos escaños. En algún momento de esta legislatura, cuando tuvo que elegir, cuando el PSOE pudo elegir entre Ciudadanos y Esquerra, optó por Esquerra dándole el marchamo de opción progresista.

Ahora atraviesan cierta crisis por el supuesto caso de espionaje. Un asunto curioso: Sánchez reclama a los españoles que confíen en Esquerra, pero él mismo desconfía hasta ese punto de haber ordenado espiarlos. Las filas indepes han visto en esto una oportunidad para avivar la llama apagada del victimismo, aunque probablemente en el resto de España cunda la idea de que el CNI espió tarde y mal, puesto que hubo un referéndum y después varias fugas, de modo que obviamente era necesario espiar mejor si se quería evitar otra sedición. El lío no irá lejos. Al cabo, tratar de romper un Estado y escandalizarte por que te espíen no es la idea más estúpida que quepa imaginar, pero sólo por una razón: la idea más estúpida es pedir que se reconozca oficialmente el espionaje y se pidan disculpas.

Bueno, ahí va una hipótesis: Sánchez ofrecerá una disculpa en nombre del Estado. Será por blanqueo.

Todo esto antes o después formará parte del Frente Ampliamente Blanqueante. Claro que Yolanda Díaz, ungida por Iglesias, cada vez está más lejos de Unidas Podemos. De hecho, lo que separa a Yolanda Díaz de ese espacio llamado Espacio de Yolanda Díaz va a más sumando episodio tras episodio, ahora con el espionaje, antes las armas, la reforma laboral, finalmente casi todo. Iglesias ha llorado esta semana en público al citar a Irene Montero e Ione Belarra, en lo que parecía una catarsis de contrición. O quizá se ha preguntado si podía volver, como sucedió una vez anunciándose con carteles de VUELVE, y ya sabe que no.

Sánchez tiene una idea clara: lo que él denomina Espacio de Yolanda Díaz, o sea, el Frente Ampliamente Blanqueante, es el salvoconducto para estar en su mayoría progresista. O dentro o al limbo. Y antes o después todos pasarán por el aro. Yolanda Díaz tampoco tardará en entender que lo que Sánchez llama El Espacio de Yolanda Díaz es el Espacio de Pedro Sánchez.

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