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La crisis irrumpe en los bares: el consumo se frena con fuerza en plenas vacaciones

Los pagos con tarjeta en estos establecimientos y en restaurantes se ralentizaron en julio y agosto con respecto a los meses previos, según un estudio de BBVA

La crisis irrumpe en los bares: el consumo se frena con fuerza en plenas vacaciones

Imagen de un bar | Unsplash

La crisis de los precios ha llegado a los bares y restaurantes, uno de los sectores más afectados durante la pandemia. Los primeros efectos se notaron en julio y en agosto se acrecentaron, pesar de la época de vacaciones. Este sector, como buena parte de los negocios vinculados al turismo, confiaba en un impulso de la ventas, pero el gasto se desaceleró con fuerza con respecto a los meses previos.

De acuerdo con el estudio realizado por el servicio de estudios de BBVA, en agosto el crecimiento interanual de los pagos con tarjeta se limitó al 24%. Un porcentaje que contrasta con el incremento del 34% de julio y de más del 35% en junio. Este frenazo pone de manifiesto que tanto españoles como extranjeros han controlado el dinero que destinan a la restauración en el periodo de asueto ante la escalada de la inflación y han cercenado las expectativas de los dueños de estos establecimientos.

Los datos del informe, consultados por THE OBJECTIVE, reflejan que no solo el gasto en bares y restaurantes se ha desinflado en la época estival, sino que el aumento de las compras se moderaron en todos los segmentos relacionados con el turismo, como son el transporte, los viajes y los alojamientos. En este caso, sin embargo, la reducción se puede deber a la anticipación de las reservas y de los pagos en meses previos para rebajar los costes de estos servicios.

Los bares no son los únicos que desaceleran

Así, en viajes el crecimiento del gasto en agosto disminuyó a la mitad, del 120% de junio al 60% de agosto. En transporte, el alza pasó del 45% al 33%. Y en alojamientos, que es donde más se adelantan las compras, el ascenso se aminoró desde el 70% hasta el 8%, siendo el segundo sector que menor avance de ventas abonadas con dinero de plástico el pasado mes. Éste fue el sanitario, con un aumento de solo el 5%.

Al igual que los bares, restaurantes y estos últimos, otros segmentos turísticos también sufrieron una desaceleración, aunque de menor calado. Así, los deportes acotaron su crecimiento del 9% al 8% y el ocio, del 38% al 31%. Pero, por contra, el gasto con tarjetas para otros servicios experimentó un impulso, como el destinado a productos de primera necesidad y el del equipamiento para artículos de primera necesidad y el hogar. El primero avanzó el mes anterior en tasa interanual un 25%, frente al 20 de junio. En moda el crecimiento fue del 18% y en belleza, del 23%.

Todos estos datos, elaborados a partir del uso de las tarjetas emitidas por BBVA y de los TPV del banco en los comercios, indican que a pesar de que la temporada estival ha sido por lo general positiva, tanto españoles como extranjeros han controlado sus gastos menos básicos ante las carestía de la vida y la incertidumbre sobre la evolución de la economía este otoño y próximo ejercicio. Y que, aunque las terrazas han estado repletas, el consumo en bares y restaurantes se ha ralentizado.

El Gobierno y los expertos confiaban en el turismo como motor para que el PIB no decaiga en el conjunto de 2022 y avance a niveles ligeramente superiores al 4%. Pero algunos datos, como los del consumo en bares, anticipan que el crecimiento económico podría ser inferior finalmente. Y eso sin contar una posible recesión en los próximos meses, que pueden echar tierra definitivamente a las expectativas.

El control de costes por parte de la ciudadanía no solo se está reflejando en el frenazo del gasto en bares y otros servicios no básicos, sino que también se ve en el aumento de las retiradas de efectivo y en el gasto medio de cada pago con tarjeta en cualquier comercio.

En agosto las operaciones de metálico en agosto experimentaron un avance del 9% en tasa interanual, cinco puntos porcentuales más que en julio, con lo que ya están un 2% por encima de los niveles anteriores a la pandemia. Durante el coronavirus, el uso de los cajeros para sacar dinero había venido registrando un descenso ante el auge de los pagos con tarjeta y, sobre todo, con el móvil.

Por su parte, el ticket medio de los abonos con dinero de plástico se estancó, lo que explica que el crecimiento de estas operaciones de manera general se haya reducido. Esto supone que, aunque el número de transacciones avance, su importe ha dejado de aumentar. Y en los bares todo parece indicar que ya se está descendiendo.

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