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Economía

Ribera insiste en el Midcat a pesar del rechazo de Francia y la falta de apoyo de la UE

La vicepresidenta tercera ha defendido que el debate sobre la necesidad de construir otro gasoducto a través de los Pirineos todavía «está abierto»

Ribera insiste en el Midcat a pesar del rechazo de Francia y la falta de apoyo de la UE

La vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera. | Europa Press

A pesar de que ahora mismo todo parece estar en contra de la construcción de otro gasoducto entre España y Francia, Teresa Ribera sigue confiando en sus posibilidades. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica ha defendido que el debate sobre el MidCat todavía «está abierto», a pesar de que la Comisión Europea haya evitado este martes respaldar el proyecto y de que el presidente galo, Emmanuel Macron, lo haya rechazado abiertamente tras conversar con su homólogo alemán, Olaf Scholz.

«Creo que es importante entender qué ha dicho la Comisión (Europea) y qué no ha dicho. Lo que ha dicho es que se trata de un proyecto que no está en la lista de Proyectos de Interés Comunitario. Porque es cierto que esa lista, que se actualiza con cierta periodicidad, es previa al debate que se ha suscitado en este momento del contexto europeo», ha aseverado la ministra en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes.

Sin embargo, ha recalcado que el MidCat sí que figura en el anexo de infraestructuras importantes del plan RepowerEu, el cual «adoptaron los jefes de Estado y de Gobierno a propuesta de la Comisión Europea antes del verano», ha recordado la titular de Transición Ecológica.

En Bruselas, el portavoz de Energía del Ejecutivo comunitario, Tim McPhie, aseveró que la Comisión Europea no podía dar una «posición específica» en este momento acerca del proyecto dado que «hace falta que los Estados miembro y los promotores avancen en el análisis sobre las posibilidades de viabilidad» del mismo.

En ese sentido, Ribera ha hecho hincapié en que «es lógico» que cuando se produce una coincidencia de intereses entre los países (lo cual no ocurre en este caso) por cuyo territorio pasan este tipo de infraestructuras es «sencillo» que puedan avanzar. Sin embargo, también ha defendido la necesidad de plantear este tipo de infraestructuras en un momento «excepcional» y ha esgrimido que el planteamiento de España para el gasoducto es que también pueda ser utilizado en el futuro para transportar hidrógeno verde.

En ese sentido, Ribera ha destacado que es «pertinente» tener un debate sobre «qué representa la defensa del interés europeo en un contexto tan extraordinario» cuando se habla de la puesta en común de las infraestructuras y, eventualmente, de las interconexiones. «Siempre pensando en infraestructuras que sirvan para el futuro. No se trata de tener una (infraestructura) diseñada para el pasado y que solo pueda transportar gas natural», ha reiterado.

España, principal comprador de GNL ruso

La ministra de Transición Ecológica también ha respondido acerca del análisis realizado por el Centro para la Investigación sobre Aire y Energía Limpios (CREA, por sus siglas en inglés) y adelantados por THE OBJECTIVE, en el cual se apunta que España lideró las importaciones mundiales de gas natural licuado (GNL) procedente de Rusia durante julio y agosto y por un valor total de 747 millones de euros.

«Es habitual que este tipo de desembarcos se incrementen durante los meses de verano por la contratación previa. No observamos que se haya producido una desviación con respecto a la participación porcentual del GNL procedente de Rusia en el conjunto de nuestras importaciones, en torno al 7% con carácter anual», ha aseverado Ribera.

Además, ha indicado que el Gobierno ha hablado con algunas de las empresas importadoras de gas ruso, las cuales han «puesto de manifiesto que algunos de estos barcos que han desembarcado (…) eran barcos que en el reajuste de las tareas de preparación para el invierno (…) habían sido desviados desde otros puertos y habían acabado desembarcando en puertos españoles».

Por otro lado, la ministra ha subrayado que se ha avisado a las empresas importadoras de que vayan «preparándose» ante una eventual decisión de la limitación del acceso de metaneros de gas natural licuado procedente de Rusia en territorio europeo. Por último, Ribera ha señalado que la Unión Europea debería actuar para eliminar las preocupaciones sobre la liquidez que tienen las utilities en la actual situación, y ha abogado por un cambio en las reglas de colaterales exigidos a las empresas.

Derechos de emisión de CO2

Preguntada acerca de los puntos que se debatirán en el marco de la reunión extaordinaria de los ministros de Energía de la Unión Europea (UE) que se celebrará en Bruselas el próximo viernes, Ribera ha señalado que uno de los temas que estará sobre la mesa versará sobre los derechos de emisión CO2. En ese sentido, la ministra ha planteado que es necesario decidir cuándo debe activarse la reserva de estabilidad del mercado de derechos de emisión de CO2.

«Es decir, si ante un eventual crecimiento de la demanda de los derechos de emisión como consecuencia de la forzada vuelta a un mayor consumo de carbón o de fuelóleo, en muchos países, afortunadamente no en España, puede afectar al volumen de derechos que reclaman operadores que necesitan comprar estos derechos», ha explicado.

Por ello, ha especificado que uno de los asuntos que abordarán los titulares de Energía de la UE será establecer si es necesario activar «algo que ya existe y que es práctico en la directiva de comercio de derechos de emisión y que es esa reserva de estabilidad». En esa línea, ha señalado que la Comisión Europea deberá actuar como una especie de banco central de estos derechos para orientar sobre «cuáles pueden ser unos precios razonables» de los mismos.

En la reunión del 9 de septiembre también estará sobre el tapete la posibilidad de que en el marco de la UE se establezca un precio máximo de compra al gas para «disociar» su influencia en el mercado de la electricidad. Así, las posibilidades abiertas son, según Ribera, «introducir topes en el precio que está dispuesto a pagar Europa por el gas, ya sea por el ruso a través de tubo, por tubería con carácter general o el licuado». No obstante, ha matizado que la primera opción es la que más se «está hablando», aunque ha apostillado que «seguro que también generará debates».

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