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Economía

Los precios subirán a ritmos de dos dígitos en España y anticipan una peligrosa estanflación

Los expertos calculan que el IPC subirá más del 10% si persiste el conflicto bélico con Rusia y prevén que la inflación se engrose en al menos 1,5 puntos de media en la UE

Los precios subirán a ritmos de dos dígitos en España y anticipan una peligrosa estanflación

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta económica Nadia Calviño. | Europa Press

Los economistas calculan que la inflación subirá a ritmos de dos dígitos en España durante los próximos meses. El conflicto en Ucrania ha agravado el horizonte de la subida de precios por la dependencia energética y el alza de las materias primas, explican a THE OBJECTIVE los expertos consultados, lo cual anuncia un escenario de estanflación, un fenómeno consistente en un lánguido crecimiento, descontrol de los precios y que pone en un brete a los bancos centrales a la hora de fijar los tipos de interés.

En este sentido se pronuncian a este periódico el presidente de la consultora Freemarket, Lorenzo Bernaldo de Quirós; el socio de Bernal y Sanz Bujanda, Miguel Ángel Bernal; el economista jefe de Tressis, Daniel Lacalle, y la analista Almudena Semur, entre otros expertos consultados.

Coinciden los analistas en destacar que en estos momentos es difícil aproximar cifras o calcular el horizonte temporal de la crisis, al no poderse atisbar cuándo y en qué medida se apaciguará el conflicto en Ucrania.

Firmemente, Bernaldo de Quirós apunta que la inflación galopará a ritmos de dos dígitos durante este año. Algo que está más cerca de lo deseable, explica, máxime tras conocerse la tasa del 7,4% del IPC registrada en febrero que batió las previsiones de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), ya elevada, del 7,1%.

Alza energética y de precios agrícolas

La economista Almudena Semur refrenda estas previsiones y da por sentado que el índice general de precios subirá a ritmos de dos dígitos, no sólo por el componente energético sino por el que afectará a los precios agrícolas debido a que Ucrania es un suministrador de cereal estratégico para Europa.

El economista Javier Santacruz es más optimista sobre los precios, pero aún así contempla que las tasas de inflación se acelerarán impulsadas por el componente energético y bordearán el 10% que ya se constata en la cesta de la compra, donde algunos productos, como el aceite, repuntan más del 30%.

Los expertos europeos consultados no señalan sólo a España como perjudicada por las alzas de precios. Calculan que la inflación estará al menos 1,5 puntos por encima de lo previsto en la UE. Teniendo en cuenta el último dato europeo, un alza del 5,8%, esto supone rebasar una tasa del 7% impensable recientemente.

El socio fundador de Nextep Finance, Víctor Alvargonzález, añade que el problema es que la inflación se está convirtiendo en estructural, lo que rebate el argumento de la transitoriedad esgrimido por el equipo económico del Gobierno, con la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, al frente.

La subida de precios se hace estructural

Alvargonzález explica que las metas de inflación del 2% consideradas como ortodoxas por el Banco Central Europeo ya se han rebasado, y que los precios se situarán a medio plazo en el entorno del 3% como promedio. Algo que refleja la tasa subyacente recién publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), situada justo en ese umbral.

Por su parte, Bernal advierte sobre el riesgo de que se alimente la escalada de precios al trasladarse a los salarios y también de la cadena de reclamaciones de subidas que procederán de los pensionistas, los funcionarios y los trabajadores del sector privado, especialmente los de ramos más afectados por la subida de los transportes y los precios agrícolas.

La estanflación es uno de los peores escenarios a los que se enfrenta una economía porque los remedios para estimular el crecimiento (bajar los tipos de interés) retroalimentan la inflación

Por todo ello, el riesgo de estanflación es cada vez más alto. Este fenómeno es, junto al de la deflación -cuyo más representativo ejemplo es Japón- uno de los peores escenarios a los que se enfrenta una economía porque los remedios para estimular el crecimiento (bajar los tipos de interés) retroalimentan la inflación. Ahí reside la diatriba que ahora concierne a los bancos centrales.

En este sentido, los expertos consultados, a través de fuentes próximas al BCE, trasladan a este periódico que esperan unas semanas de inacción para que dé tiempo a que la institución que preside Christine Lagarde calibre el alcance de la crisis y dosifique las medidas para atajarla, y dan por sentado que las subidas de tipos que se descontaban para este año se retrasarán al próximo.

Un escenario que pone contra las cuerdas al BCE

El dilema de la política monetaria ante una situación de estanflación, término acuñado en 1965 por el ministro británico Ian Mac Leod, es si atacar a la inflación a costa de debilitar el crecimiento o impulsar éste a cambio de asumir unos precios más altos.

Uno de los casos históricos más representativos de la peligrosa estanflación, explican los expertos, se produjo en España en la década de los 70. Concretamente, en el verano de 1977 los precios registraron tasas de avance superiores al 40% y el crecimiento se situaba en el entorno del 2,8%. La dificultad de combatir esta situación desembocó en los Pactos de la Moncloa, a través de los cuales se tomaron medidas como la devaluación de la peseta o la revisión de sueldos y rentas en función de la inflación prevista.

Posteriormente, en 1992 España sufrió otro periodo de estanflación. La economía entró en recesión, el paro escaló ocho puntos y los precios subían al 6%, menos que la última tasa recién registrada en febrero de este año. Ello llevó a una devaluación de la moneda y la contención de la crisis engrosó el fardo del déficit y la deuda pública que heredó del PSOE el Gobierno de José María Aznar en 1996.

La clave del problema actual ante este escenario es que la autonomía monetaria se concentra en el Banco Central Europeo y no en los países. Por ello, advierten los expertos, Fráncfort actuará con cautela en las próximas semanas a la espera de la evolución del conflicto bélico en Ucrania.

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