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La biografía más exhaustiva sobre Rafa Nadal analiza su aura de leyenda y el precio de su éxito

El periodista Dominic Bliss recorre en ‘Rafa Nadal, simplemente leyenda’ las etapas de la vida del tenista balear hasta convertirse en un héroe de carne y hueso

La biografía más exhaustiva sobre Rafa Nadal analiza su aura de leyenda y el precio de su éxito

Hannah Mckay | Reuters

Pocos apostaban a que, después de casi medio año sin competir por una lesión crónica en el pie izquierdo, Rafa Nadal fuera a arrancar el 2022 ganando la final del Abierto de Australia contra el ruso Daniil Medvedev. Tampoco daban por sentado sus fans que el balear conquistaría este año su 14º Roland Garros. Ni que volvería a plantarse en semifinales de Wimbledon, torneo que tuvo que abandonar con todo el dolor del mundo por la lesión abdominal que llevaba unos días arrastrando. Pero con el paso del tiempo ha quedado claro que todo es posible al estar hablando de un tenista colosal y una leyenda indiscutible del deporte mundial.

«Le llaman ‘toro salvaje’. Cuando vemos a Rafa atacando y sudando por toda la pista, haciendo que sus oponentes muerdan el polvo con una combinación de potencia, velocidad y puro músculo, resulta obvio el porqué. Este apodo ha derivado en el logo personal que aparece en todo su equipamiento y merchandising: dos rayos simétricos que son a la vez los cuernos de un toro», comenta el periodista Dominic Bliss en Rafa Nadal, simplemente leyenda (Lunwerg), un libro donde hace un repaso a la impresionante trayectoria vital y profesional de un jugador que ya atesora 92 trofeos en el circuito profesional y, a sus 36 años, sigue con hambre de triunfo.

Bliss, que lleva veinticinco años escribiendo sobre tenis en revistas como Ace Tennis, insiste en que, bajo esa apariencia de superhéroe musculoso en la pista, hay un ser humano tan vulnerable como cualquier hijo de vecino. «De vez en cuando esa vulnerabilidad sale a relucir en los peculiares tics y rituales de Rafa», apunta. «Y eso es lo que lo hace tan fascinante: esa combinación de ser mortal y hercúleo semidiós, o Clark Kent y Superman, como él mismo explicó una vez. En ocasiones podemos tener la impresión de que tras ese exoesqueleto de superhéroe asoma un chiquillo asustado». A fin de cuentas, explica también, hablamos de «un adulto que sigue durmiendo con la luz encendida y con miedo a las tormentas». 

Imagen de Rafa Nadal. Simplemente leyenda vía Lunwerg.

Las fobias del balear son solo uno de los aspectos tratados en la biografía, compuesta por diez capítulos temáticos e ilustrada por 200 fotografías a todo color, donde también se aborda el fuerte vínculo de Rafa con Mallorca, la isla en la que nació, y el lugar donde su familia ha vivido durante generaciones. «Valoro mucho ser mallorquín», reconoció una vez. «Lo primero que hago cuando estoy jugando en otros países, no importa si pierdo o gano el torneo, es buscar la forma más rápida de volver a Mallorca». 

Allí fue también donde, en su tierna infancia, Rafa daba patadas a balones blancos en el club de fútbol municipal de Manacor. Y donde empezó a practicar tenis con apenas cuatro años: «Cuando empezó a jugar y casi no alcanzaba a ver por encima de la red, agarraba la raqueta con las dos manos y así lograba la potencia necesaria para devolver las pelotas», apunta Bliss. «Un día, su tío Toni [que empezó a entrenarlo individualmente a los trece] le dijo que pocos jugadores profesionales usaban las dos manos tanto para el drive como para el revés, y que tenía que cambiar a una sola mano. Rafa lo hizo, y la mano izquierda le pareció más natural». Viendo los problemas que tienen los jugadores diestros para devolver las pelotas de Rafa cuando saca desde el lado de la ventaja de la pista, sobra decir que la decisión fue acertada.

«Entiendo la dureza como un medio para conseguir los objetivos. Cuando uno tiene que exigir, tensa la cuerda, es casi obligatorio. Cuando persigues el límite, no sabes dónde está»

Toni Nadal

Poco queda por descubrir del ascenso meteórico a la cima del tenis mundial de Rafa, que a los quince se convirtió en el jugador más joven de la historia del tenis que vencía en un partido oficial de la ATP, y a los veintidós, tras ganar el primer oro olímpico del tenis español, ascendió al número uno en el ránking mundial del circuito. Siempre de la mano de Toni Nadal, quien desde el principio fue bastante severo con su sobrino y le inculcó en todo momento una cultura de esfuerzo (aunque ahora el tenista piense que esa especie de ‘cariño’ tan estricto le ayudó a generar la resistencia y fortaleza mental que habría de mostrar más adelante). «Entiendo la dureza como un medio para conseguir los objetivos. Cuando uno tiene que exigir, tensa la cuerda, es casi obligatorio. Cuando persigues el límite, no sabes dónde está», corroboró Toni, que estuvo entrenando a Rafa hasta 2017. 

El autor de Rafa Nadal, simplemente leyenda comenta en el libro que Toni Nadal «insistía en que su sobrino tenía un comportamiento impecable en la pista —hasta el día de hoy, nunca lo hemos visto arrojar una raqueta con rabia—», y que «los padres de Rafa le inculcaron grandes dosis de educación y decoro en su vida diaria. Le enseñaron modales, buena conducta y respeto por los demás. Cuando tenían invitados en la casa familiar, Rafa siempre se encargaba de recibirlos. También le enseñaron a relacionarse cuando se encontraba con conocidos de la familia en la calle». El respeto del balear hacia su familia es tal que, cuando quiso comprarse su primer coche (porque ya en ese momento ganaba dinero a mansalva), le pidió permiso a su padre para hacerlo.

A lo largo de su carrera, Rafa ha amasado alrededor de 127 millones de dólares únicamente gracias a los partidos ganados. Una cifra que se ve eclipsada por las estratosféricas cantidades que percibe por parte de patrocinadores. Con semejante panorama, nadie se sorprende cuando descubre que, entre otras cosas, el balear posee un yate de 24 metros de eslora, una mansión en la República Dominicana (que por lo visto fue un regalo a cambio de haber promocionado el complejo en el que se encuentra) y una colección de coches de lujo. O que en 2010 se convirtió en accionista mayoritario de su adorado club de fútbol, el Real Mallorca. Aunque el balear, siempre muy discreto sobre su vida privada, prefiere pasar la mayoría del tiempo en su casoplón de la playa del pueblo pesquero de Porto Cristo con su esposa Mery Perelló, de la que poco se sabe, más allá de que es la directora de la fundación de Rafa, que en las pocas ocasiones en las que concede entrevistas responde a las preguntas mediante correo electrónico, que prefiere no viajar con su marido —con quien actualmente espera su primer hijo—, y que evita exponerse como las celebridades, porque lo encuentra agobiante. 

Rafa Nadal en el Roland-Garros | Foto: Anne-Christine Poujoulat | AFP.

No es secreto tampoco que Rafa es un tipo apegado a sus rutinas. «No soy supersticioso, si no, cambiaría los rituales después de cada derrota», comentó al Corriere dello Sport el tenista, cuyos rituales han variado a lo largo de los años, en función de su estado de ánimo, aunque sigan un patrón general. Ducharse en agua helada 45 minutos antes del partido para activar su concentración y preparar su cuerpo para la batalla que le espera, colocar él mismo los grips en las empuñaduras de las seis raquetas que suele llevar a la pista, realizar saltos y enérgicas carreras escuchando música, o tirar de su ropa interior antes de cada servicio. «No sabéis la cantidad de calzoncillos que la gente le ha regalado, ya que creen que los que lleva no le sientan bien», confesó al respecto su madre Ana María. «Una persona me envió una carta en la que decía que deberíamos comprar tallas más grandes y adjuntaba cuatro pares. Es un tic nervioso y cuanto más nervioso se pone… Lo ha tenido toda la vida. Creo que tiene el trasero un poquito grande». 

«Aunque es inmensamente rico, no está ni remotamente interesado en los aspectos VIP de la fama mundial»

Dominic Bliss, autor de ‘Rafa Nadal. Simplemente leyenda’

Tampoco son pequeñas las ambiciones de Rafa, que nunca ha ocultado su deseo de convertirse en el jugador con más Grand Slam (de momento, con 22, saca dos de ventaja a Roger Federer y uno a Novak Djokovic), pero tampoco ha permitido que el asunto le quite el sueño. Su ego, en cambio, y según cuenta la gente de su entorno, es bastante más chico. De hecho, en los cuatro encuentros personales que Bliss ha mantenido con Rafa, el periodista se ha quedado con la misma impresión: el jugador es un tipo encantador y cercano. «Aunque es inmensamente rico, no está ni remotamente interesado en los aspectos VIP de la fama mundial», apostilla en su libro. «Ni tampoco transmite ese carácter de estrella que muchas personas mundialmente famosas desprenden […]. Dentro de cincuenta años, cuando Rafa sea un hombre mayor, es probable que no siga jugando al tenis o al fútbol en la playa. Pero seguro que seguirá en su isla mediterránea. No sería de extrañar que siga lanzando pelotas en el campo de golf y pescando desde su yate. Y quizá el yate sea más grande y lujoso que el actual».

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