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Manu Erena, el poeta de 16 años que pulveriza las listas de ventas

Tras el éxito de su primer poemario, Manu Erena regresa a las librerías con ‘Nos quedarán más atardeceres’

Manu Erena, el poeta de 16 años que pulveriza las listas de ventas

Manu Erena | Foto cedida por la editorial

A Manu Erena (Torredonjimeno, Jaén, 2005) siempre le ha gustado crear e inventar historias, «crear mundos» en los que zambullirse y en los que poder evadirse. «Durante la ESO descubrí la prosa poética, que a mí me llegaba más que la poesía que todos conocemos, sin quitarle el prestigio que tiene, por supuesto», comenta. En este sentido, empezó leyendo a Defreds y a la Señorita Bebi y poco a poco fue entrando en ese universo. A Erena las ideas le vienen de golpe y las apunta en las notas del móvil o en un cuaderno para volver después a ellas para darles forma. «Me ayudaba como terapia y a raíz de eso me di cuenta de que no hacía algo tan distinto de lo que me gustaba leer», recuerda.

Su primer poemario, Consecuencias de decir te quiero, ha vendido más de 30.000 ejemplares pero Erena no quiere pensar mucho en ello. «Aunque lo piense no llego a asimilar lo que significa que el libro tenga varias ediciones. Es verdad que no me había imaginado que a tanta gente le pudiera gustar lo que hago», se sincera. Aquel primer volumen lo escribió para sus amigos y su familia, fue un trabajo autoeditado y encargó ejemplares para distribuir en su pueblo. Y aunque se vendía en Amazon, «era algo local», precisa.

Sin embargo, una publicación en TikTok, la red social del momento, hizo que se viralizara y la gente empezara a comprar el libro. No ha pasado tanto tiempo desde entonces y Erena vuelve a las estanterías con Nos quedarán más atardeceres, un segundo trabajo en el que habla de la pérdida y sobre cómo afrontar la idea de que alguien que había estado en tu vida, ya no está. «Siempre digo que me daba vértigo. Venía del primero, con el que no tenía expectativas, y ahora había gente esperando el segundo», sostiene. Aunque el contenido es parecido, no sabía cómo iba a reaccionar la gente ante las expectativas que en muchas ocasiones nos imponemos los mismos lectores.

«Me lo tengo que tomar como lo que es. Si no sale bien no pasa nada, estoy agradecido con lo vivido y con lo que he aprendido»

Con los pies en el suelo y la cabeza centrada en sacar sus estudios adelante, Erena hace hincapié en que la poesía y la escritura, por el momento, son «un hobby». Y añade: «mi vida no depende de ello, no es un trabajo y me lo tengo que tomar como lo que es. Si no sale bien no pasa nada, estoy agradecido con lo vivido y con lo que he aprendido».

Imagen vía Plan B.

Experiencias propias y cercanas

A pesar de tener 16 años Manu Erena bebe de las experiencias que ha vivido en primera persona y las vivencias de quienes le rodean. «La inspiración para el primer libro vino de las cosas que me pasaban a mí y tenía presente lo que le pasaba a mi familia y mis amigos», afirma. Este segundo, sin embargo, «es más personal, estoy madurando y no me quiero estancar en la mentalidad de una persona de 16 años. Quiero seguir creciendo y aprendiendo», apunta. La adolescencia es esa edad en la que todo sucede muy rápido y Erena cuenta que ha vivido cosas que le han hecho «aprender, llorar e incluso sentir alegría». A todas esas experiencias y vivencias les da una vuelta y las convierte, con serenidad y con las correcciones necesarias, en poemas directos y cercanos con los que muchos jóvenes empatizan. De hecho, en Nos quedarán más atardeceres asegura que se ha «soltado a la hora de escribir».

Por supuesto, cuenta con el apoyo incondicional de sus padres, quienes le han ayudado con la distribución de su primer poemario. Luego llegaron las propuestas de las editoriales pero «siempre han sido quienes han hecho el trabajo de administración». Por el momento sigue centrado en el Bachillerato y, por esa misma razón, la escritura, en cierto modo, se ha paralizado un poco. «No tengo tanto tiempo para escribir como me gustaría. Cuando se me ocurre algo recurro al móvil, apunto una idea fugaz, una frase o una reflexión», comenta. Sin duda, tiene claro que cuando pueda seguirá escribiendo y que, seguramente, sea algo que le acompañe siempre.

Manu Erena aún no se ha planteado su vida después del Bachillerato pero lo que tiene claro es que quiere «ser feliz y vivir el presente mientras van surgiendo ideas». Mientras tanto, sigue leyendo. Si bien hasta el verano se había centrado más en la poesía, en la actualidad se ha sumergido en el mundo de la novela y en los mundos de Rebeca Stones, a quien sigue desde hace tiempo. «Aunque yo hablo de amor las novelas románticas no me terminaban de llegar pero ahora me están empezando a gustar», apunta. No obstante, tiene pendiente el último poemario de Elvira Sastre, titulado Madrid me mata, y sigue con la lectura de Antes de diciembre, de Joana Marcús, dos de sus influencias directas. 

La importancia de las redes sociales

En su caso, un reto que lanzó en TikTok fue el que le catapultó al éxito editorial que ha cosechado con su primer trabajo. «Al principio fue gracias a las redes, subí un vídeo que se viralizó y la gente empezó a subir publicaciones con el libro», recuerda. Sin embargo, las redes sociales, en ocasiones, tienen una cara negativa que pueden dañar incluso las mentes más fuertes. Para Erena, estas «tienen más partes positivas que negativas. No he tenido demasiados comentarios negativos, alguno siempre hay, cuando te ve tanta gente es imposible gustarle a todo el mundo, pero hay que saber llevarlas», apunta. 

«No sé dónde terminará pero el comienzo ha superado mis expectativas»

Con Nos quedarán más atardeceres el poeta ha tratado de transmitir algunos temas que,a juzgar por las palabras que recibe en las firmas de libros, como la que tuvo lugar en Madrid,  lo ha conseguido. «No sé dónde terminará pero el comienzo ha superado mis expectativas», arguye. Pese a su juventud, Erena cree que «lo más importante es la evolución que vive cualquier persona. El punto de partida fue sencillo: «¿Qué ocurre cuando alguien es esencial en tu vida, y no solo hablando del amor romántico sino también el que sientes por un amigo, y lo pierdes?».

El poemario, dividido en dos partes, ahonda en «el concepto de perder a alguien. De alguna manera quería reflejar que no solo se trata de sentirse dañado y volver a ser feliz, también hago hincapié en qué ocurre cuando no sabes cuál es el siguiente paso, cuando no sabes seguir adelante».

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