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Cécile de France, la actriz belga que hizo honor a su apellido 

Conversamos con Cécile de France por su papel en la recién estrenada ‘Las ilusiones perdidas’

Cécile de France, la actriz belga que hizo honor a su apellido 

Cécile de France en la más reciente Biennale de Venecia | Foto: Marilla Sicilia / Zuma Press / ContactoPhoto

Hace 20 años, se estrenaba una comedia que retrataba la experiencia universitaria de intercambio y convivencia internacional impulsada a través de la beca Erasmus, Una casa de locos (Cédric Klapisch, 2002). Aquel coming of age alcanzaba el estatus de película generacional y muestrario de jóvenes promesas de la interpretación. Entre el elenco se encontraban los hoy consagrados Romain Duris, Audrey Tautou, Daniel Grao y la belga Cécile De France, que ese año se alzó con el César a la mejor actriz revelación. 

En 2006 se estrenaba la secuela, Las muñecas rusas (Cédric Klapisch, 2005), y la intérprete volvía a ser distinguida en los Óscar del cine francés, en esta ocasión, con el galardón a la mejor secundaria. Este año de France aspira a su tercer reconocimiento por su papel en Las ilusiones perdidas, la aclamada adaptación cinematográfica del clásico de Honoré de Balzac, que encabeza las nominaciones con opciones en 15 categorías. 

Cécile en ‘Las ilusiones perdidas’. | imagen vía

En este retrato del París del siglo XIX, Cécile da vida a una aristócrata amante de la cultura que vive aprisionada en Angulema en un matrimonio de conveniencia con un anciano. No es la primera vez que la actriz explora el constreñimiento sufrido por sus antepasadas. En su trayectoria se han sucedido los papeles de época. 

«Siempre doy las gracias y admiro a aquellas que se pelearon por los cambios en la ley y por los avances por la igualdad de género, aunque hoy en día todavía tenemos temas pendientes con el patriarcado»

«Cada vez que me ciño un corsé, pienso en su simbolismo, en la desesperanza afectiva de las mujeres que interpreto, en su vida rota, en su falta de libertad, en el enjuiciamiento social… Es terrible. Siempre doy las gracias y admiro a aquellas que se pelearon por los cambios en la ley y por los avances por la igualdad de género, aunque hoy en día todavía tenemos temas pendientes con el patriarcado», compartía la actriz en el pasado Festival de San Sebastián, donde la película participó en la sección Perlas.

Todo está inventado

El director Xavier Giannoli sintetiza en una película de dos horas y media las tres entregas literarias publicadas por Balzac en un periodo de seis años. La extensión no es óbice para el disfrute de una trama que resuena en la actualidad. Antes de las fake news hubo bulos, a los y las influencers les precedieron las intrigas nobiliarias y la prensa decimonónica ya rendía cuentas a sus accionistas más que a la deontología profesional.

«La película invita a posicionarse sobre el mundo de las apariencias, los mecanismos del capitalismo mercantil y la deriva de una sociedad que se basa en el dinero»

«La película deja en manos del espectador reparar en los paralelismos con la actualidad y le invita a posicionarse sobre el mundo de las apariencias, los mecanismos del capitalismo mercantil y la deriva de una sociedad que se basa en el dinero. Hay mucho cuestionamiento de la integridad y de la corrupción», aprecia Cécile de France.

Azarosamente, en los últimos meses ha participado en dos películas que detallan los entresijos de la prensa en dos periodos distintos. La otra es La crónica francesa, la carta de amor al periodismo de Wes Anderson inspirada en The New Yorker. La estrella belga ha tenido otras ocasiones para proyectar su carrera a escala global. En 2004, participó en La vuelta al mundo en 80 días, junto a Jackie Chan y Steve Coogan, y en 2010 se puso a las órdenes de Clint Eastwood en Más allá de la vida, donde compartía protagonismo con Matt Damon

Imagen de 'Las ilusiones perdidas' vía Curiosa Films.
Imagen de ‘Las ilusiones perdidas’ vía Curiosa Films.

Cécile mantiene una relación de amor-odio con la prensa. Cuenta que de cría visitaba frecuentemente la biblioteca para hojear las revistas de cine y ver las fotos de sus actores favoritos. Así que cuando empezó a despuntar en el séptimo arte, le dio mucha importancia a las críticas de las películas que protagonizaba, para disgusto propio cuando las opiniones eran negativas.

«Me tomó mucho tiempo asumir que una crítica es un profesional que toma una decisión subjetiva. Antes pensaba que era una opinión compartida por parte de todos los periodistas del medio tras reunirse para tomar una decisión conjunta. Una mala crítica puede tener una influencia ciertamente negativa en lo sentimental, porque existe un desequilibrio entre el tiempo y la energía que has invertido en un proyecto y la posibilidad de que una persona pueda ensuciar todo ese trabajo con escribir un artículo», lamenta la actriz, quien compara la situación a las dinámicas de los festivales, donde un jurado compuesto por media docena de personas decide elevar películas y actores.

Bajo su parecer, «sería interesante enseñarle a los críos a leer la prensa y mostrarles que las opiniones que aparecen no son universales, sino el punto de vista de una persona que puede no coincidir con el suyo». 

Cécile en Cannes | Foto: Alec Michael / Zuma Press / ContactoPhoto.
Cécile en Cannes | Foto: Alec Michael / Zuma Press / ContactoPhoto.

Una au pair belga en un París desenfrenado

Como el protagonista del drama histórico, Lucien, un arribista de provincias que llega a la capital con ínfulas de medrar en los círculos literarios, Cécile también se dio de bruces con la realidad cuando se instaló en la ciudad de las luces para abrirse camino como actriz

«Yo veía París como una fortaleza encantada, como un El Dorado. Tenía la idea de que era una ciudad muy artística, de que todo era Montmartre. Pero la vida es difícil, todo es caro: París es una enorme capital donde se vive a la carrera. Ya sea hace dos siglos o ahora, decenas de miles de personas se estrellan contra las ilusiones que se han creado. Uno debe estar allí para forjarse una carrera, para labrarse un futuro, pero luego hay que partir», recomienda de France.

Las ilusiones perdidas detalla el viaje iniciático de Lucien, quien tras 14 meses de auge, caída y absoluta decadencia, regresa a su región para purificarse. 

Imagen de 'Las ilusiones perdidas' vía Curiosa Films.
Imagen de ‘Las ilusiones perdidas’ vía Curiosa Films.

«Sólo hay que quedarse en París cuando eres joven (…) Es una ciudad muy rica culturalmente, pero a nivel de vida, no es igual»

«Sólo hay que quedarse en París cuando eres joven, porque allí es donde vas a enrolarte en una compañía de teatro y vas a rodar películas. Es una ciudad muy rica culturalmente, pero a nivel de vida, no es igual», concluye la actriz, quien, de hecho, vive en el campo y solo visita la ciudad por cuestiones de trabajo.

De France ha prescindido de las redes sociales y limita su contacto con el exterior a través de una dirección de correo electrónico y un número de teléfono. Twitter, Facebook y demás se le antojan «psicológicamente destructivas», un gran dispendio de tiempo y energía que además le parece infructuoso, por la incapacidad de tenerlo todo bajo control.

«Entiendo que las redes sociales pueden atraer a público a las salas, pero no tengo ningunas ganas de abrirme perfiles, porque siento que al vivir una vida paralela, me pierdo la real. Y es muy narcisista. Como actores, ya lo somos, así que si encima nos exponemos al mundo virtualmente, menuda encerrona mental».

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